jueves, 11 de septiembre de 2008

SER, ESTAR O PARECER

Ayer se llevó a cabo, por fin, el experimento que podía haber acabado con nosotros, según algunos científicos. Pero bueno, el Gran Colisionador de Hadrones, un acelerador de partículas grande como él solo, nos deja ser viviendo. En la foto véis el sitio.

Con el experimento pretendían recrear unos eventos sucedidos durante o después del Big Bang. Y, con ello, averiguar un montón de cosas difíciles de entender. Con esos nombres tan raros, nunca serán descubrimientos famosos, hay que ponerles algo fácil de recordar. Pero bueno, si reproducen esos acontecimientos averiguarán cómo se forma la materia y qué es, entre otras cosas.

Esto de la materia es porque los científicos ven que, conforme más niveles descienden en la escala de la materia (átomo, electrón, etc.) más ven que entre ellos sólo hay vacío y que, entre las partículas más pequeñas que componen a esas otras también hay vacío, no están en contacto. Así se puede llegar a la teoría de cuerdas; eso es meterse en terrenos más pantanosos.

Entonces, el experimento intenta averiguar el origen de las partículas, saber de qué se componen y cómo funcionan. Pero, si averiguan eso, ¿no tendrían luego que averiguar el origen de esa otra partícula o elemento más pequeño, para saber de qué se compone y cómo funciona? Y después, quizá, repetir otra vez.

Por otra parte, hay quienes sostienen que la realidad es información, unidades de información, un concepto más abstracto. Si seguimos averiguando cómo funciona el mundo subatómico o el mundo cuántico, ¿podremos llegar a aceptar que seamos la expresión de información? Eso quizá dé que pensar que, si todo lo reducimos a esas unidades básicas de información, somos todos y todo una misma cosa ("cosa", por decir algo...).

O quizá no, porque no sabemos qué no sabemos.
Publicar un comentario