lunes, 14 de enero de 2008

IN THE COURT OF THE CRIMSON KING

Hoy voy a rescatar el comentario de un disco que hice en mi espacio del messenger. Hace un añito que lo puse y el espacio se fue a pique por mi falta de interés al final, pero rescato este fragmento para dar a conocer un disco magnífico del rock progresivo, aunque tiene ya sus casi 40 años.

Y es que King Crimson es uno de los clásicos del rock progresivo. Aquí puede haber divergencia en cuanto a si se trata de rock progresivo, psicodélico o sinfónico; en cualquier caso, las diferencias, a veces, son sutiles.

A finales de los años 60, en la cresta de la ola del surgimiento de grupos de rock psicodélico, fueron varios los grupos que destacaron sobre los demás y uno de ellos fue King Crimson. En una combinación muy acertada y medida al milímetro de multitud de instrumentos (flautas, trompetas, harpas, guitarras, bajos, baterías, mellotron, etc.), los componentes de esta banda excepcional encontraron un filón inagotable de músicas muy variadas. Desde sus inicios cuando Robert Fripp (guitarrista) fundara el grupo y se uniera Greg Palmer (futuro miembro de Emerson, Lake and Palmer), King Crimson destacó sobre la mayoría por sus melodías complejas y con una instrumentación muy elaborada. Las canciones son largas, pero uno siempre se queda con ganas de más.

El disco que nos ocupa en este momento, In the Court of the Crimson King, es para mi el mejor que han hecho en toda su carrera. Si bien es cierto que tienen muchos otros conocidos como Red o Larks Tongues in Aspic, fue con esta grabación (hay que destacar que fue la primera de la formación) con la que se ganaron las alabanzas de crítica e industria musical del momento.

El primer tema empieza con un silencio en el que se van oyendo poco a poco sonidos que se acercan hasta que, de repente, una algarabía de instrumentos comienzan a sonar todos a la vez dando paso a una de las melodías que se repetirán a lo largo del disco (concretamente en la última canción, que da nombre a la obra). Poco a poco, mientras transcurre el primer tema, el sonido va cambiando del ritmo más frenético a una sección más calmada que, no obstante, vuelve a desembocar en otra serie de sonidos inconexos que cesan de golpe para dejar paso a I Talk to the Wind, canción deliciosamente evocadora y relajante que, a pesar de ser la más corta del disco (6:05), transporta a quien la escucha a escenas fantásticas. Los dos temas siguientes siguen la tónica de tranquilidad iniciada por I talk..., si bien en Epitaph se destaca un sentimiento más dramático y un ambiente melancólico de gran belleza.

A continuación encontramos Moonchild, que nos acerca a unos sonidos más medievales con una percusión curiosa y muy variada que da una personalidad única al tema. A mitad de canción nos adentramos en un segmento calmado, casi silencioso, que escuchado en tranquilidad puede resultar de lo más relajante y que, poco a poco, va desarrollando una especie de conversación entre los distintos instrumentos. Y justo cuando más concentrados podemos estar en estos sonidos, unos golpes de batería nos despejan para que empiece la última y canción, homónima al disco. Épica como ninguna de las anteriores, In the Court of the Crimson King nos relata una historia curiosa en que, como si de una especie de resumen de todo lo que ha sonado antes se tratase, concentra pasajes tanto de la tranquilidad más pasmosa y relajante de una flauta sonando a solas con el bajo y unos platillos de fondo, como de coros de todos los instrumentos al unísono.

En definitiva, este disco siempre lo he considerado como algo bastante especial. King Crimson tiene una trayectoria extensa, pero fue en sus inicios cuando, en mi opinión, mejores trabajos publicaron. Excelente.

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Webs: King Crimson, Elephant Talk

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