domingo, 27 de enero de 2008

EL CINE EN CRISIS

Estaba viendo las noticias y he escuchado una sobre el estado actual del cine en España con la que no estoy del todo de acuerdo.

Por lo visto, el cine español ha perdido cerca de 20 millones de expectadores; me lo creo perfectamente y no le doy más vueltas. Lo que me parece ya más de pensarse un poquito es lo que han dicho sobre la causa principal de este descenso abrumador en las cifras: la piratería.

Yo, como ya se habrá notado en alguna otra entrada de este blog, no estoy nada a favor de los organismos con potestad para regular en este sentido y cómo lo hacen, así que mis reflexiones van por ahí. Porque eso de que la causa de esa caída en clientela en los cines sea la piratería no me parece del todo acertado. Sí que tiene que ver, desde luego, pero no creo que sea la causa principal ni una de las más importantes, sino una consecuencia que remedia (para el usuario) lo que provoca la verdadera causa.

Uno va al cine no solamente a ver una película: uno va allí, generalmente, acompañado y para salir de casa un rato y ver una película interesante (o no) como debe hacerse, que es en una sala a oscuras con una pantalla enorme y un equipo de sonido de lo mejorcito. Porque el cine no es una simple televisión, que de eso ya tengo en casa.

Pues partiendo de ahí, yo me pongo a pensar en por qué la gente prefiere bajarse una película que en muchísimas ocasiones tiene una calidad pésima, no se oye casi o se ve prácticamente a oscuras. ¿Es más atractivo ver una buena película así? Por supuesto que no.

Y al darle un par de vueltas más (o una solamente, porque lo veo muy claro), me doy cuenta de que para ir a un cine últimamente hay que coger el coche para llegar a un centro comercial cuyo aparcamiento está atestado de coches, con lo que aparcar puede convertirse en algo complicado. Menos mal que cada vez tenemos más y más centros de este tipo que ahogan lentamente los comercios de toda la vida, cines incluídos.

Y si uno va en transporte público, la cosa no es menos estresante. Pero bueno, el caso es que llegas al centro comercial, te acercas a la puerta del cine y ves la cantidad de películas que no te interesan en absoluto o que, interesándote de que va, ya has visto en críticas, vídeos y demás comentarios que no te va a gustar por cómo está hecha. A veces elegir la película es muy complicado porque en muchas ocasiones uno va sin saber qué película verá (cosa que corrobora el argumento de que al cine no sólo se va a ver la proyección).

Pero bueno, te decides por una sala u otra y te paras en la cola hasta que te toca. Y cuando llega ese momento de pagar tan deseado, la chica de la taquilla te comunica amablemente que el precio ronda los 6 euros. ¿Seis euros por ver una película que no te convence o? Ni aunque te convenza. Si me pidiesen un precio razonable (porque ése es estratosférico), yo iría incluso todas las semanas al cine, que es entretenido, tiene un ambiente particular y te lo pasas bien, vamos.

Entonces, la única solución que queda si se quiere ver alguna película es bajarla de internet. Los que defienden los cánones y esas tasas que nos cobran (tanto aquí como en los "cubatas" que se puede uno tomar en un pub) dicen que esta práctica es la lacra que hace que el cine vaya a menos.

Yo, como usuario, dejaré de ver películas que me medio interesen si no las encuentro en internet, porque tampoco pienso pagar esa barbaridad que piden por la entrada. Y como yo, casi todos llas personas que conozco, porque a todo el mundo le gusta disfrutar de una película en el cine, de un disco original con su carátula, de una copa en un bar, etc.

Entonces, si me bajo una película es porque no pienso ir al cine a verla. ¿Pierden algo por eso? No lo iban a ganar de todas formas. Sí que hay gente que baja las películas de internet por norma, claro, pero no es tanta como la que se las baja por no tener otro remedio, ni mucho menos.

Así que la piratería aquí (como sucede con el botellón) no son ganas de delinquir, sino la negativa a pagar unos precios excesivos e inflados al máximo. Aunque para inflar precios nunca hay máximo, ¿verdad?

Yo quiero tener en España un cine que pueda dar envidia al resto del mundo, películas que en Hollywood (esa meca de tantas obras de arte como de bodrios) se peleen por comprar para hacer un remake, que por cierto se puede decir "versión" sin complicarse demasiado y dejar de meter el inglés con calzador en el español. Y si hubiese más cine como ese, estoy muy seguro de que la gente iría mucho más a las salas a ver películas como es debido y no dejarse los ojos en su casa con un archivo deficiente bajado de internet.

En esto, como en el botellón, como en los discos, no creo que la solución esté en subir precios o hacer lo que a ciertos señores les dé la gana, sino en todo lo contrario.

Y solamente una pregunta más: si los libros viesen su precio tan inflado como los discos, el cine o el alcohol en bares de copas, ¿cómo afectaría al volumen de ventas? Porque un libro no se piratea.
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