lunes, 24 de marzo de 2008

ELEFANTES DE GUERRA

Desde hace un tiempo, se está observando un comportamiento entre los elefantes, en la manera que actúan y relacionan con el medio, que desdibuja esa imagen que tenemos de este animal como un ser pacífico. En muchos poblados de la India, así como en muchos otros de África, los elefantes están adoptando un comportamiento agresivo y atacan a todo lo que se les pone por delante, sean coches, personas o rinocerontes. En cualquier caso, aquello contra lo que arremeten, tiene pocas posibilidades de salir bien parado.

Es preocupación de los científicos actuales averiguar a qué se debe que estos mamíferos enormes se comporten de esta forma. Los casos más notables son los de ataques contra humanos, pero en su vida salvaje, parece que los elefantes se enfrentan a otros animales, como rinocerontes, golpeándolos con gran fuerza hasta dejarlos muertos. Yo no tengo nada de zoólogo, pero me parece que la razón es bastante clara.

El elefante es un animal muy inteligente y tiene habilidades sociales: se relacionan entre sí y forman manadas, dentro de las cuales se comunican tanto por sonidos, como de forma química (pueden oler a veinte kilómetros) y por vibraciones del suelo, que pueden sentir a más de cincuenta kilómetros de distancia. Además, se relacionan de formas muy concretas dentro de la manada y son animales muy sensibles.

Pero ahora pensemos un poco en la relación entre los elefantes y el hombre. Desde siempre, el marfil de los colmillos de estos paquidermos han sido muy apreciados, por lo que se les cazaba y caza de forma indiscriminada y furtiva. Y, para obtener el marfil, sólo se puede matar a los animales adultos, que dejan a sus crías desamparadas, en muchas ocasiones, y con el trauma de haber visto morir a su madre o su padre sin poder hacer nada. Repito que son animales muy inteligentes.

Y si no se trata del marfil, se llegan a llevar a cabo matanzas selectivas de ejemplares adultos para controlar el tamaño de las manadas, que empiezan a tener demasiados miembros para la cantidad de pasto que se les deja, quitando cultivos y demás usos del suelo.

En el mejor de los casos, no obstante, la cacería de elefantes se practica para capturar algunos y llevarlos a circos o zoológicos; otro día hablaré de lo que pienso de los zoos.

Así que nos quedamos con una manada que ha sufrido un episodio de violencia extrema en el que han visto caer sin vida a miembros de su familia y compañeros. Es de lo más triste ver a un elefante joven dar vueltas agitado y nervioso alrededor del cuerpo muerto de su madre, de ver cómo la angustia puede invadir a un animal no tan "racional" como el hombre.

Así que, ¿de qué se extrañan? Si no se hace otra cosa que matarlos, capturarlos y esclavizarlos, robarles los lugares donde comen, me parece normal que estos animales estén coléricos y que, poco a poco, vaya en aumento el número de elefantes que han perdido a sus progenitores, que pasan hambre, sufren y ven que sólo se puede ser agresivo. Todo esto me parece razón suficientepara explicar que poco a poco sean más agresivos. Los jóvenes, que son los que pierden a sus padres en cacerías o matanzas, estarán más alerta ante un mundo que los acecha con las peores intenciones que se puedan imaginar.

Por cierto, alguien pensará que estos argumentos no valen para la India, donde el animal es sagrado y no está permitido matarlo, pero allí también se ven menguados los terrenos donde se alimentan y hacen su vida normal, por lo que cada vez más se acercan a pueblos, se comen las cosechas (un solo elefante puede comer unos 200 kg. de comida en un día) y por ello se les auyenta y amedrenta.

Si yo fuese otro animal, uno salvaje, sólo eso sería ya suficiente para darme cuenta de que la única manera de tratar a ese otro, al hombre, sería la fuerza bruta ya que no parece entender que no se puede hacer lo que a uno le dé la gana con el planeta.
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