domingo, 9 de marzo de 2008

IMPROVISANDO

En los diez años que llevo con la guitarra, he podido tocar con bastante gente. Es una de las mejores cosas que se pueden disfrutar con un instrumento.

A mí, lo de aprenderme canciones es algo que, aunque me gusta, no lo hago casi; prefiero coger la guitarra e improvisar un rato. Me da una pereza tremenda tener que aprender de memoria todo lo que hay en una canción. Así, me he acostumbrado a improvisar y a dejar salir lo que se me ocurra. Y es bastante divertido ver las cosas que pueden salir de tu cabeza así, de improviso.

Pero hay mucha gente también que no está acostumbrada a improvisar. De los que he conocido, la mayoria era de conservatorio. Con ellos se rige todo por "¿qué canción podemos tocar?". Yo veo mucho más atractivo: "¿nos rallamos?". Y a ver lo que un grupo de personas puede crear en común, algo nuevo que no está ya escrito.

Además, repito lo que he dicho antes: hacer música es muy distinto de hablar y los sonidos expresan algo que no se puede describir; no hay palabras, sólo sensaciones.

Cada uno lo verá a su manera; no hay una sola forma de disfrutar con la música.
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