sábado, 8 de marzo de 2008

MOTHER MARY COMES TO ME

Acabo de llegar de trabajar y he tenido hoy un día no demasiado bueno. No es que haya pasado nada importante, pero he tenido un par de problemillas (que han acabado resueltos) y eso me ha tocado un poco. Bueno, alguno queda por ahí. El caso es que eso me ha hecho pensar un poquito en los problemas.

Para mí, tener un problema es algo que puede fastidiar como a cualquiera y lo puedo pasar tan mal como todos. Pero, en contra de lo que parece hacer mucha gente, yo no dejo que el problema crezca por no hacerle caso y pensar que pasará. Creo que hay que resolver siempre cualquier conflicto (o lo que pueda ser) lo antes posible y de una forma eficaz. Si algo no se resuelve, crece y empeora.

Además, estos momentos son oportunidades excelentes para aprender muchas cosas. Lo primero es a resolver esa situación, así que, si se vuelve a dar, ya sabremos por dónde tirar. Pero, aparte de eso, una situación difícil da la posibilidad de conocer a la gente que tienes alrededor. En ese momento, sólo las personas que de verdad importan se ven más claramente. Y eso es muy valioso, al menos para mí. Por eso, tener un problema siempre debe ser más un reto.

Lo que no me mata, me hace más fuerte, ¿no? Supongo que prefiero pensar así.
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