viernes, 7 de marzo de 2008

AUTORECONICIMIENTO

En el mundo hay pocos animales que se reconozcan a sí mismos en un espejo. Yo creía que eso era una característica humana o propia de los primates, en todo caso, pero resulta que los elefantes también se miran en un espejo y tienen consciencia de su propio reflejo: se miran la boca y se mueven indicando que saben lo que están viendo. Una especie de delfines (no recuerdo cual, lo siento) también tiene esta capacidad, pero los más impresionantes son los primates a los que, en un experimento, se les pintó una cruz en la frente mientras dormían y, al despertar y mirarse en un espejo, se tocaban y no buscaban a otro mono, como hacen los periquitos, por ejemplo.

Todo esto lo digo porque ayer me pasó algo curioso con una fotografía mía. Sin darme cuenta, fui el objeto de una foto y, al verla un rato después, tuve la sensación (extraña para mí) de reconocerme perfectamente en la imagen. Desde luego que soy yo el que se ve, pero lo que quiero decir es que la sensación que me transmite la imagen se corresponde exactamente con la imagen mental que tengo de mí mismo.

Más que nada, es que me llamó la atención eso, ya que al mirar fotos mías de hace tiempo o incluso actuales, no suelo tener la sensación de reconocerme tan bien o de que me fotografiaran con tanto acierto, supongo.

Quizá, y por decirlo de alguna forma, seamos más nosotros mismos cuando menos cuenta nos damos.

Gracias por la foto ;)
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