martes, 18 de marzo de 2008

MEMORIAS

El trabajo de camarero puede ser muy estresante. Cuando se te junta mucha gente pidiendo muchas cosas todos al mismo tiempo y llevas la bandeja hasta los topes, lo de apuntar no es algo fácil. En esos momentos hay que llegar a la cocina y tirar de memoria. Y acordarse de lo que han pedido dos mesas de 5 personas cada una, puede no ser moco de pavo.

Y eso, que es mi vida ahora, me ha hecho pensar en la memoria. Recuerdo, de lo que estudié en el instituto, supongo, que hay memoria a corto plazo y memoria a largo plazo. La primera almacena información más o menos reciente, mientras que la segunda comprende la memoria más antigua, por así decirlo. La del camarero es a corto plazo, por ejemplo.

Es como si se almacenase la información y se fuese consolidando al repetirse o utilizarse de nuevo, mientras que la información que no se vuelve a usar, borrándose. Me parece curioso, simplemente, el sistema que tiene el cuerpo humano para recordar. Y me he parado a pensar en una memoria física.


Al mirar a la gente a la cara puedes fijarte en las facciones de la persona y, más o menos, imaginarte qué tipo de vida habrá llevado. Yo, eso lo noto más en personas de 45 a 55 años o así. Me parece interesante observar a alguien e intentar averiguar cosas por rasgos, gestos, etc.

Siendo así, esos rasgos en que nos fijamos se han formado por acontecimientos que han hecho que nuestra cara utilizara más unos músculos que otros, que saliesen arrugas en esos sitios, etc. Esto me parece una especie de memoria física que refleja lo "recordado". Son marcas que, bien leídas, pueden dar indicios de la vida de alguien. Son rasgos repetidos y más marcados, por ello, como la informaciín que se repite y se graba con más fuerza.

Puede ser en muchos casos más imaginación que deducción, que en todo caso me parece interesante, pero cuando conoces a esas personas al entrar a un sitio nuevo a trabajar, por ejemplo, y te das cuenta de que alguna cosa de lo que has imaginado coincide, da una pequeña alegría.

Y como dicen del dolor, que alimenta la creatividad, los rostros más sufridos son los más interesantes y expresivos.
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