viernes, 8 de agosto de 2008

MOTOPRISAS

Hoy he sido testigo de un accidente de trásfico. Aunque, más que llamarlo así, yo diría que era lo lógico de una estupidez cometida por falta de paciencia y de conocimiento.

Mientras iba a trabajar, antes de llegar a la entrada de la autovía, iba yo por una carretera que tiene, desde hace poco, aceras en los dos lados y carril bici en uno de ellos. El caso es que íbamos en una pequeña cola detrás de unc amión que parecía tener un arte especial para pisar huevos. Tanta lentiitud ha sido imposible de soportar para una moto que me seguía con dos chavales jóvenes encima, así que el conductor ha decidido subirse al carril bici e intentar adelantarnos a todos con su scooter.

Si uno hace esto, tiene que tener en cuenta que hay que respetar los cruces y todas esas cosas, que aunque sea un carril bici, eso no le quita que haya que saber circular. Así que los dos chavales han rozado con su moto a un pobre hombre que giraba en ese momento (iba justo delante de mí) y el pobre ha ido al suelo de bruces. He seguido mirando por el retrovisor y no se levantaba, aunque un obrero que había cerca ha corrido hacia él.

Los chavales, que seguían a mi altura, han seguido y la expresión del conductor de la moto no era de preocupación ni cuando ha tirado al hombre aquél ni cuando, treinta metros más adelante, ha parado para volver. La cara de este tío era de "mierda, a ver ahora si llama a la policía". Le podía ver los ojos y gran parte de la cara y no me ha parecido que, en ningún momento, se preocupara por el estado de ese pobre señor. Pero esto son suposiciones mías.

Lo que quiero decir es que la gente va a ahora, como se dice en Murcia, "a pijo sacao" y no hay paciencia para nada. Y vale que uno sea un desesperado que no puede seguir los acontecimientos y los quiera adelantar, que no sepa esperar y se concentre en que llegue ya lo que tenga que venir, antes de tiempo. Lo que uno no puede hacer es poner en peligro la vida de los demás por idioteces como esas. Puede que tu tiempo sea más importante que el de los demás (para tí), pero hay que recordar que el tiempo no vale nada si no se disfruta.

Las prisas son malas consejeras, dicen;hay que dejarse aconsejar, pero bien.
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