lunes, 16 de junio de 2008

ELLOS NUNCA LO HARÍAN, NOSOTROS REPETIMOS

Esta tarde, mientras hablaba con mi compañera de trabajo, nos hemos parado a pensar un poquito en la relación que tiene la gente con sus mascotas.

Hay muchas personas para las que tener una mascota en casa es como comprar otro televisor o un aspirador nuevo; es algo que está por ahí y que has comprado, de forma que es tuyo y tiene que obedecer. Esta gente suele pensar también que estos animales son idiotas y no piensan (entre ellos, un profesor mío de ciencias naturales del colegio), pero sí que quieren que obedezca y, para eso, el animalito tiene que poder aprender para llegar a repetir.

A mí me parece que esa forma de concebir la relación "mascota-amo" (entre muchísimas comillas) es totalmente inapropiada y, además, no deja que se le saque todo el partido a esa relación. No llamo a esto relación a la ligera, porque creo que cuando uno tiene una mascota, el verbo "tener" debería dejar de aplicarse.

Yo no tengo perros, aunque así lo diga, sino que vivo con dos en casa. Ellos nos son propiedad mía, sino que son mis compañeros. A veces hay que echarles la bronca, eso sí, pero a las personas también y con más razón.

Y es que es eso: se trata de que compartas tu vida con un animal o los que quieras, pero solamente eso. Yo prefiero pensar que vivo con ellos y no que los tengo, porque eso me permite pensar que les dejo libertad para comportarse según su carácter, que cada uno tiene el suyo. De esta forma, además, se aprecia mucho más el cariño que estas mascotas ofrecen a su dueño, ya que lo hacen de la forma más desinteresada posible. Eso, cuando el perro, gato o lo que sea lo hace por obligación no es lo mismo y pierde valor.

Además, que cuando piensas en tus mascotas como objetos que posees y dominas, no se acentúa tanto ese sentimiento de compañía que ofrecen de por sí. Si los respetas y ves lo que ellos te ofrecen porque sí, pensando que son ellos mismos deciden (cualquiera que haya tenido perros o gatos, lo entenderá perfectamente), la sensación de compañía y de compartir con otros es mucho mayor.

Por eso y por muchas otras cosas que entran en lo que todo el mundo debería pensar y de cómo debería ser una persona, creo que hay que tener en cuenta que los animales que nos rodean, de los cuales nosotros no somos más que otro animal más evolucionado intelectualmente, son seres vivos que tienen la capacidad de pensar y eso hay que respetarlo.

Como con las personas, lo importante no es lo inteligente que se sea, sino los sentimientos que se demuestren.
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