jueves, 30 de octubre de 2008

MÉDICOS, ¿PA' QUÉ?

Esta semana que viene tengo que ir al médico a hacerme un análisis de sangre, a ver qué tal estoy. Es cosa mía, que hace mucho que no voy y no sé cómo de hecho polvo estaré por dentro. Un poquillo, creo...

Por eso he decidido, además, darme a la vida semi-sana (es que no me van los extremos...) y he empezado por estabilizar el desayuno, que es la comida que peor llevo desde hace unos años. Mi estómago, por las mañanas, parece no despertar hasta pasadas unas horas desde que abro los ojos así que, como no suelo poder desayunar entonces, no lo hago. Ahora desayuno más completo, con zumo y algo más sólido.

Hoy, sin embargo, me he dado cuenta de que no estoy haciendo lo que tengo que hacer. Llevar una vida semi-sana es algo que yo creía que se hacía como siempre: llevando una dieta equilibrada, no fumando, bebiendo lo justo, haciendo deporte... En fin, lo de siempre. Pero no, me parece que eso es pasarse y, así, mi cuerpo estaría más fresco que una rosa. Y eso sí que no; ¡hasta ahí podíamos llegar! Un mínimo de toxinas, grasas y demás, por favor, que vivimos en una sociedad moderna, era de la teconología, del sedentarismo y del estrés. No quiero ser el "bicho raro" que está sano.

Cuando veía un rato la televisión para ejercitar la zona lumbar y la región glútea (tumbado sobre espalda y culo), un anuncio me ha llamado la atención esta tarde: el de Danatén, de Danone, que ayuda a mantener una tensión arterial adecuada. Así, si uno quisiera estar sano del todo tendría que dejarse de zumo, tostadas, cerales, leche, mermelada y todas esas cosas que de buena mañana pueden no apetecer. Hay que empezar el día tomando un Danatén.

Aunque también estaría bien controlar un poquito el colesterol, ese gran amigo; para eso podemos tomarnos también un Danacol. Incluso los podemos mezclar en un vaso y bebernos los dos juntos, porque las botellitas en que vienen dan risa. Se vé que una dosis mayor te mata o algo, pero esa cantidad es un chupito mal puesto.

Lo malo de estos productos, creo, es que pueden tener más grasa de lo normal; no tengo ni idea porque aún no he empezado a tomarlos. En caso de que así fuese, podemos coger un Vitalínea, con nada grasa, y añadirlo a la mezcla. Cambiemos el vaso y cojamos un bol. Con este danone ya tenemos algo con que entretener al estómago. Pero, claro, si le damos todos eso, igual se nos indigesta.

No pasa nada. Cogemos una jarra y añadimos un par de yogures más: un Activia, que a José Coronado no lo debe de dejar levantarse de la taza del váter, y un Savia (vegetal, de soja), que la soja nos la venden como buena para todo.

Yo sigo pensando que ahí faltan cosas porque mucho ponerle que si para la tensión arterial, que si para el colesterol, pero si nos entra un resfriado, ¿qué, eh? Entonces, ¿qué? A esa mezcla le falta un Actimel que nos llene de navecitas blancas minúsculas tripuladas por unos simpáticos hombrecillos con casco que actimelizan lo que se les ponga por delante. Eso sí, así tenemos un desayuno como Dios manda, que te deja el cuerpo listo para irte de fiesta un mes, coger una cogorza y no soltarla en días, fumarte hasta el cartón del paquete de tabaco y dormir un par de horas.

Ahora bien, que, de tanta fiesta, la piel se queda hecha un asco. Antes de dormir: un Essensis, con tiene aceite de borraja, y te la deja como nueva.
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