viernes, 29 de febrero de 2008

ORDEN

Desde siempre, he creído que la anarquía no funciona, que no es algo estable. Me parece que, para que algo funcione, tiene que existir cierto orden. Para conseguir esto, creo imprescindible que haya quienes dirijan a un grupo mayor para que, en una jerarquía de poder, se llegue a formar un todo operativo.

Pero aquí me surge un problema. El poder de estar en un nivel jerárquico más alto debería ser algo que uno se gane a base de obtener el respeto y el reconocimiento de los demás. Ahora, sin embargo, parece que hay muchos de esos altos niveles jerárquicos que están ahí colocados a dedo y porque sí.

Esas personas, en la gran mayoría de ocasiones, no tienen la menor aptitud para dirigir y ordenar al resto. Han obtenido un poder fácil y poco o nada merecido y no saben el valor que eso tiene. No han ido ganándose ese poder de dirección a base de hacer ver que sus valores son los adecuados, que siguiendo lo que diga, se puede llegar lejos.

Y por ese motivo, muchos creen que mandar es algo como cualquier otra cosa, sin más. Pero eso acarrea unas responsabilidades de gran importancia, que se deben cumplir. Ahí es cuando muchos pierden el respeto de sus subordinados.

Y, así, las cosas no funcionan.

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