"Te he escrito un mundo,
¿qué más quieres que te escriba?
Porque te inventaré otro sin más.
Tú sólo dame un momento,
un lugar por donde empezar."
sábado, 20 de abril de 2013
martes, 16 de abril de 2013
CIELO INTERNO
"La realidad se oscureció de repente ante la duda. El futuro que acompañaría a la sombra existiría pronto de una de dos formas: o la costumbre, o el deseo. De hacerse patente la costumbre, la negrura habría llegado para quedarse e impregnar todos los colores del mundo, dejándolos en silencio y apagados hasta nuevo aviso. En caso contrario, venciendo el deseo de todo lo demás, incluso a la vida misma, serían las luces de la razón, del sentimiento, las que impondrían el equilibrio, la energía y el detalle en la mirada. Sin embargo, se trataba del primer segundo de una vida entera, y resultaba difícil discernir lo probable de lo ansiado.
En ese instante, las dudas surgieron de cada sonido, de cada palabra, de cada roce. Las ideas comenzaron a girar, más deprisa cada vez, en un torbellino de confusión e imágenes enfrentadas. El ser y el no ser nadie se mezclaron en el interior. La cercanía, su olor, desataron la razón y la sombra se volvió loca. ¿Las manos decían "sí"? ¿Un "tal vez" quizá en los ojos? ¿Un "no" porque... porque...? Una intriga, al fin y al cabo, en las palabras por llegar. Y la mente de la sombra se apagó, encendida en nervios como estaba. Tras esta breve tormenta, de apenas unos segundos de duración, la calma inundó el mundo de la sombra y la negrura se paralizó. De repente, el cielo negro e interior parecía un lienzo oscuro, pero vacío.
La sombra levantó la vista y se quedó mirando aquel cielo durante un buen rato. La visión ante sus ojos despertó algo dormido en su recuerdo, en sus entrañas... y la sombra le siguió el ritmo. Alzó la palma de su mano izquierda y se quedó mirándola. Inmediatamente después, se la introdujo lentamente en el pecho, a través de su negro exterior. Entonces, la sombra sacó la mano de sí misma, cubierta de luz, de una luz líquida y dorada, cálida, serena, única.
Como sin poder evitarlo, la sombra siguió un impulso que le nacía desde lo más interno y desde el pasado; levantó la mano hacia el cielo negro y, con la luz goteándole entre los dedos, la sombra empezó a moverla frente a su rostro, mirando en todo momento hacia arriba. Poco a poco, con cada leve gesto de su dueño, la mano iba pintando en el cielo con la luz dorada de la sombra. Aparecieron paisajes increíbles, solamente vistos en su imaginación; momentos únicos y todo el haz de sentimientos posibles en aquel interior de uno solo. Miles de estrellas, ríos de luz, ciudades de cristal, noche de luna y palabras, emociones tatuadas en la piel, el color de unos ojos... El cielo de la noche de las dudas de la sombra se quedó completamente iluminado, pintado con la luz del deseo y, sobre todo, con la luz del yo recuperado.
Las dudas surgieron con un roce, un abrazo o unas palabras; el tiempo susurró que con calma. Pasarían unos segundos, unos minutos, unas semanas, y la sombra sonreiría a la duda, agradecida por haberle despertado el interior porque, pasase lo que pasase, se dedicaría a iluminar su cielo, a enriquecer la vida misma con la luz que surgiera de la chispa de un roce, de una mirada, de unas palabras. Y así, la noche no sería noche, sino la tranquilidad del tiempo y el nuevo día de una realidad olvidada.
Entonces, la sombra se sumió en su mundo, contenta por el simple hecho de haber descubierto, en la distancia, una nueva mirada."
miércoles, 10 de abril de 2013
PALABRAS
"Me empiezan a faltar las palabras. Estoy acostumbrado a poner una letra tras otra para describir todo un mundo, y ahora me encuentro solo en mitad de un papel vacío, mirando perdido si por el borde del folio aparece algo. Pero nada ocurre y no lo entiendo.
La realidad ha llegado a ser un reflejo de mis ojos, calco de pensamientos, imagen del vivo recuerdo del interior que conservo. Con escaso esfuerzo, he impreso para siempre lo que no me preguntan y he buscado la belleza aunque no la llegase a encontrar. He plasmado lo que no se toca, lo que no se ve, lo que nadie entiende; me he visto nadando en mares de ideas vivas y únicas, de ideas que han marcado la dirección del viento. Quedan en pie mis edificios de cristal, mis ciudades de ensueño, mis noches de luces brillantes, de soles y lunas danzando al son de aquellos dos que caminaron juntos y en silencio. También quedan las guerras, las tragedias que convertí en historias inconexas, en fragmentos reducidos e inocuos; quedan allí los desiertos de un sol abrasador y del quemar del tiempo que me atraparon sin salida, perdidos entre seres oscuros arrancados del rincón más profundo de la negrura del interior. Quedan, pues, mis palabras agotadas y vividas, escritas como único remedio cuando el pecho se hincha con la presión del silencio. Y son tantas...
Pero ahora que intento cerrar los ojos y esperar que por mi cielo cruce alguna de estas palabras volando (de las que iniciaron la vida, de las que acabaron con la muerte), toda la oscuridad se llena de letras relucientes, de luces bordadas en mensajes increíbles. Todas estas palabras que ahora vienen son las que deberían ocupar el papel vacío, pero cuando intento cogerlas con la punta del bolígrafo, se diluyen. Desaparecen a toda prisa y se esconden en un lugar lejano al que más tarde llego para darme cuenta de que eres tú.
En ti, mis palabras se pierden como el sonido del vinilo en el viento. No me evitan, al contrario: me guían directamente al centro de su nacimiento. Allí, como recuerdo e imagen encarnada, solamente encuentro unos ojos marrones, una sonrisa y un silencio que, de tan prolongado, se hace eterno, con la única interrupción de lo dulce de una voz. Las palabras se esconden y dan vida poco a poco a un cuerpo, a un rostro, a miles de sentimientos que, por no tener, ni tienen nombre. Aquí se quedan a la vista pero inmóviles, evitando la prisión de mi papel en blanco y yermo.
Contemplando esta escena de locura (sí, locura: por lo sentido, por la falta de apego a todo menos a...), he comprendido que por mucho que lo intente, por miles de páginas que escriba, hay palabras que nunca quedarán reflejadas; al menos no lo haré con tinta. Entiendo que todas estas palabras se niegan porque no me pertenecen, porque la única razón que tienen es vivir por ti, para describir lo que significas aquí dentro.
Así, la próxima vez que nos veamos, te diré con los ojos lo que no puedo decirte con la voz por no ser este tu momento, o el mío. Quizá me puedan los nervios e intente plasmar todos esos sentimientos, pero eso no querrá decir nada porque esas palabras te pertenecen y se quedan inmóviles en su sitio, esperando agazapadas a que se las lleve el viento una noche... hasta ti.
Sólo espero poder verte pronto para sentir todo esto y no imaginar tu figura, y no recrear tanto recuerdo, para que las palabras desaparezcan al tenerte frente a frente y queden deshechas y convertidas, por una vez, en puros sentimientos.
Y esta vez, es por ti."
viernes, 5 de abril de 2013
92 KM
"Esta noche estaba tranquila y el aire frío escampaba la oscuridad alrededor. Hoy, esperando la compañía del silencio, me he encontrado con el sonido de tu voz y sin querer me he ido lejos y dado la espalda a la electricidad de mi piel. Cada momento de calma, de ausencia, se rompe a los meses cuando de repente, cuando sin pensarlo, me encuentro sorprendido ante la luz de unos ojos que un día cerré imaginando playas y caricias de un viento que nunca llegó a existir.
Miles de imágenes y pensamientos se agolpan en mi cabeza al verte y, confundidos, me recriminan lo que pensará quien me lea; pero ya no puedo con más ocultismo, y te lo dije una sóla vez, y entre el humo de cigarros pinté un pasado perdido, exaltado por la imaginación de lo no conseguido. Y lo haré una y mil veces mientras vea el reflejo de tus ojos, el perfil de una figura que deshace el tiempo, el tacto de la piel que duerme en unos recuerdos que, más que vividos, fueron deseados. Y lo son.
Y hoy, con más imaginación que ganas, con más costumbre que sentimiento, dejo vagar por mi cabeza la imagen de quien nunca fue (todavía) para que dé una luz de vida a mi recuerdo. Dejo que inevitablemente pase el tiempo y las raíces de lo imperecedero se sequen al menos lo justo para no seguir recordando lo que siento.
Y hoy, que te veo aparecer de nuevo, maldigo todos esos momentos en que seguiré persiguiendo un segundo, una sóla fracción de tiempo en que mi imaginación volará sola, en que no estaré contigo... momentos en que solamente te recuerdo."
sábado, 23 de marzo de 2013
ARCOÍRIS LUNAR
Esta tarde estaba leyendo sobre el arcoíris lunar, cosa que no sabía que existiera, aunque tiene toda la lógica del arcoíris normal, al fin y al cabo es agua que refracta la luz que le llega... El caso es que esto es lo que se vEía hace un rato desde mi casa (gracias a Alberto por avisarme):
miércoles, 13 de marzo de 2013
LO QUE NO DIJE
"Todas las gotas de la barra de este bar se erizan y, nerviosas, se mueven de un lado a otro por la excitación. Las luces anaranjadas se oscurecen alrededor, pero mantienen su brillo justo delante de mí. La música y todo el ruido de la gente que nos rodea se atenúan y se ligan en el hilo sonoro del momento. La realidad se entremezcla y los colores de cada objeto quedan difuminados en una fotografía, inmóviles, encerrados en la quietud del tiempo. En el centro de todo, como única realidad que veo, que vivo: tú.
Yo, que he olvidado ya los nervios, el no decir y el adorar, sólo sé que soy feliz en este instante por estar aquí, por el hecho de ver la imagen proyectada de un anhelo profundo que hace que todo cobre una vida interior única y brillante. De repente, y por el solo marrón profundo de unos ojos, realidades interiores, pasadas, paralelas, enterradas, pero inolvidables despiertan de nuevo al brillo del recuerdo y al calor de las palabras. Me sorprende esta luz repentina, esta visión de paisajes nuevos y despejados. Satisfecho, todo está bien por dentro, abro los ojos y me dedico solamente al exterior.
Aunque la realidad ríe, baila y cambia, la mía ahora se reduce a ti, al único sonido del movimiento de tus palabras. Y, ¿qué quieres que diga mi silencio? Por decir, te diría mundos, le daría un sentido nuevo a todo; por sentir, inundaría de luz el rincón más oscuro de tus sueños. Pero quizá no sea hoy el momento adecuado y tenga que convertir los centímetros que nos separan, los que ignora tu mano en mi antebrazo, en un abismo inmenso en el que se pierdan mis mensajes y solamente quede al despedirnos el recuerdo de tu mirada. Espero que leas en mis gestos lo que no te digo porque no debo, porque ni siquiera estás, en realidad. Me conformaré con la sorpresa de verte aparecer cada vez que, por alguna razón que se me escapa, te siento.
Pero si hoy por decir fuese, te contaría quizá de los colores, de la viveza, de la intensidad... de la fuerza inesperada del calor de tu recuerdo."
miércoles, 20 de febrero de 2013
INVIERNO
"Llegó el viento frío y el mundo se congeló. Con la tenue luz difuminada del invierno, el hielo pobló la tierra y absolutamente todo quedó convertido en un cristal helado. Los pocos brillos que traspasaban las nubes llegaban moribundos y se deshacían en reflejos al tocar el suelo. La vida alrededor había desaparecido, sepultada bajo la quietud del silencio y el frío del olvido. La muerte, una vez más, llenó cada rincón y todas las ciudades de la fina pero inevitable escarcha que adormece la luz de los pensamientos.
El único habitante del mundo desesperó al ver el temible letargo del tiempo que acontecía. La llegada de la nada, del no ser, del nadie más. Enloquecido por la perspectiva de soledad, acarició cada palmo de suelo en un intento inútil y ansioso de evitar la muerte de su hogar último y único. Con ojos desorbitados y una expresión de terror, el alma se contrajo y cerró los ojos. Todo había vuelto a desaparecer. Una vez más, nada en su mundo existía ya. Estaba sola.
En un impulso de ira, de frustración y rabia ante la situación repetida, el habitante de la vida renegó de la existencia de todo excepto de él mismo. Con decisión, comenzó a mirar hacia adentro; si el mundo era ahora la soledad de un cristal precioso pero inservible, haría que lo que él llevaba dentro se incendiase con el brillo de mil soles, que creciesen en su interior las selvas más frondosas, los cielos más dorados, las ciudades más majestuosas y un sinfín de vida, de vida que vibrase de verdad. Haría que todas las realidades de la imaginación conviviesen al mismo tiempo y se mezclasen todos los sentimientos posibles en uno solo, que la belleza del mundo exterior fuese un simple reflejo de lo que llevaba dentro.
Y, poco a poco, llegó la primavera. El mundo exterior deshizo los hielos del letargo y el tiempo volvió en sí; volvió la luz, el aire, la vida, el color. El alma abrió los ojos y vio entonces su realidad devuelta. Había pasado un invierno de desolación, muerte y ansias; ahora despertaba a un mundo renovado. En ese instante fue consciente: la muerte del invierno volvería a aparecer de modo inevitable. Sin embargo, la recibiría cambiada, sabiendo que cuando todo muere, es el momento de esperar que florezca otro mundo en algún rincón oscuro de lo más interior."
sábado, 16 de febrero de 2013
TE PUEDO ESCRIBIR
"Ahora te puedo escribir. Siempre es en los mismos momentos cuando imagino tu nombre. Siempre, aunque no llegues, imaginaré los recuerdos que nunca hemos tenido y los iluminaré de ti, de tu esencia, de tu no existir. Inventaré tu nombre una vez más hasta que pueda ver por fin tu piel reflejada en él. Y tu voz... esa voz que nunca ha sonado, tan dulce, tan tranquilizadora... Pero es que ahora puedo escribirte.
No estaré en ninguno de tus pensamientos. Bueno o malo, todo lo que viene, se va; y lo que no, se pierde en el viento. Tu mirada, de alcance tan lejano, traspasará mis huesos y mi carne y quedará el vergel disfrazado de desierto. Hoy te puedo escribir y deshacer el millar de escenas, el tacto, los colores, el té, las velas... y todo esfumarse en los humos de este incienso.
Hoy te puedo decir, y esto no es algo nuevo, sobre la profundidad de tus ojos, sobre el mar de pensamientos que navegan sin opción por el recuerdo inalcanzado de las líneas de tu pelo. Y, sí, hoy te puedo decir, pero no seré sincero porque no escucharás mi voz y todo esto te parecerá un lamento de quien no vale la pena, de quien no sabe iniciar o seguir un juego. Pero yo seguiré detrás, perdido en un mundo que no es para uno sólo, que se ilumina y se oscurece con el "es por ti" y el "no te quiero", que se inventa realidades en que no ser es lo mejor posible y en que sin ese ser mismo se hunde todo sin remedio.
Hoy te puedo escribir y serías perfecta: reflejada en un papel con mis palabras, con mis letras, una a una encadenadas en las curvas de tu pecho y tus caderas. Y si hoy te dijera... te desharía. Te desharía como deshago las caricias que no salen de mis manos, como el aire al respirar, como una mirada perdida; te desharía, en definitiva, como quien desmenuza entre sus manos una vida que, por desafortunada, no podría ni intentar soñar.
Hoy, que te escribo, quiero decirte que te quiero y que lo olvides todo por incierto; quiero decirte, pensando en el marrón de tus ojos y en la sonrisa que no interpreto, que esperaré (o no) en un mundo incierto, en un no despertar.
Hoy, que te escribo por no poder evitarlo, quiero que sepas que has tenido la suerte de ser lo más grande, la luna de más brillo, la mirada más intensa y el tacto más suave. Hoy quiero que sepas que te espero y te olvido, que no olvido lo que dejas, que algún día, por desgracia, olvidaré lo que te escribo."
jueves, 7 de febrero de 2013
MI MUNDO DE CRISTAL
"Sentado en la terraza de un bar, como tantas veces, miro la calle y veo cómo todo se transfoma. Los adoquines y el asfalto cambian, y también los edificios, y todo queda convertido en un paisaje de cristal. La luna, todavía despertando su brillo, imprime reflejos de colores por todas partes, se esparce y pinta el ambiente y difumina el aire. Me rodean un millar de puntos irisados que se mueven al son de las luces de la calle y yo simplemente observo la escena.
La gente, al pasar caminando distraída, deja una estela borrosa tras de sí y esta persigue a su dueño como un pasado que no acaba de dejar de existir. Se mueven lentamente, como si el mundo a mi alrededor pareciese girar más lento, con un tempo cadencioso. Yo, inadvertido obsevador, veo como unas personas se acercan a otras, se encuentran. Veo los gestos claros como palabras: ojos que se esquivan, bocas que dicen más de lo que quieren y manos que no saben dónde ir. Veo mil historias al momento, historias de amor que no ocurrieron, de batallas internas e infiernos desatados; y veo la belleza de todo: de lo auténtico, de la calma, de la ira, de lo oscuro y de lo sagrado. Lo veo todo con la claridad de mi propio mundo, con la transparencia del cristal más limpio.
Alguien abre la puerta de la cafetería y la música del interior escapa. Al salir, da un nuevo aroma al mundo y éste parece responder. Cada gesto, cada movimiento, se descubre siguiendo el ritmo y el sentimiento de la serie de notas, de instrumentos que inundan los oídos y que se mezclan con los reflejos de la luz, con los miles de colores; y la realidad se vuelve mía.
A lo lejos, distingo una figura que se acerca. Paso a paso por la larga avenida de cristal, los edificios vuelven a su estado natural y retoman la opacidad de sus fachadas. Bajo los pies de quien se aproxima, aparecen de nuevo los desgastados adoquines. Cuando me llega el olor de su perfume, cuando ya se encuentra frente a mí, pronuncia unas palabras y mi mundo propio se desvanece y vuelve a esconderse en mi mirada.
Teniéndola frente a mí, no tengo ya que imaginar una vida mucho más allá."
MILES DE VELAS
"Sólo perderme en tus labios, en mis palabras, que son lo que tiene sentido; y en tus ojos, en su color, en la calidez del tiempo en ellos, en el dulce esfumarse de unos pocos sentimientos. Sólo estar aquí, a tu lado, con la vista perdida en un alguien muy concreto. Y la música al sonar... Sólo quiero miles de velas, que se pueden apagar... pero que su llama alimente esta noche mi mirada. Al otro lado, y como no puede ser de otra forma, solamente tu figura."
lunes, 4 de febrero de 2013
MÁS RUINAS
Ayer publiqué una foto de una serie que hice en unas ruinas (o una cuadra venida abajo). Hay una que me parece que me puede quedar muy bien, pero el ordenador no tira. Tanto retoquecito...
Algunas más:
domingo, 3 de febrero de 2013
sábado, 2 de febrero de 2013
CIDUAD DE CRISTAL
"Una vez dicho todo desde dentro, las palabras parecen perderse en el aire, que sonríe y se aleja en viento. Y ahora, ¿qué? Cuando llega el vacío y la verdad se manifiesta, la tentación de volver al encierro se incrementa. Pero no, hoy no quiero. Prefiero convertir en cristal el mundo, toda la ciudad, y que mi cárcel sea el reflejo de lo que siento. Así, con toda mi vida transparente, temo que a partir de ese momento, cualquier palabra que pronuncie pueda romper la belleza de mi miedo. El solo roce de un sentimiento mal colocado, y todo hecho añicos, todo reflejos destrozados, todo ilusiones por el suelo.
Por este miedo de querer más, de decirte más y de que no entiendas, que no compartas, que no quieras o que vuelvas a volarte en vientos, lo que no digo se va quedando a cobijo en mi cabeza. Lo que no digo... pero sabes lo importante, más allá solamente me queda construirte un mundo nuevo día a día, noche a noche, piel a piel, sueño a sueño. Pero no es el momento o, aunque no me guste, no soy yo el correcto. Guardaré las palabras que iluminarían toda esta ciudad de cristal, que la dejarían no devastada y rota, sino repleta de miles de reflejos de colores para pintar las noches más oscuras... para deshacer la noche.
Pero no, no sé ya si vivo en mis fantasías o no me entero de este juego. No se me da bien fingir que siento algo, como tampoco que no te siento; no se me da bien perseguir como hace el cazador y continuar luego con el cuento. No puedo haber abierto la boca y ahora quedarme sin atisbo de esperanza; no puedo volver a callarme a pesar de que lo intento. Y, si mis palabras resultasen pocas, es ya por no molestar o por no haber visto el interés que tengo, devuelto. Pero, lo repito, nunca se me ha dado bien este juego.
Te diré en silencio, te buscará mi mirada sin verte; seguiré sintiendo lo mismo hasta que la tinta del bolígrafo haya llenado mis cuadernos y, por fin, se seque."
jueves, 31 de enero de 2013
ALGÚN DÍA VOLVERÉ
"Algún día volveré. Volveré a estas calles agrietadas, a estas luces de tristeza y de cemento. Volveré como quien regresa a casa tras un largo viaje de kilómetros de vidas inventadas. Volveré cuando acabe el tiempo, pero encendido en llamas que lo abrasen todo, que reduzcan la ciudad a sus cenizas. Volveré con un mundo libre, con un brillo incombustible de la luz que falta al mundo, de la luz de la belleza, de la luz más pura... con la luz del pensamiento."
miércoles, 30 de enero de 2013
OJOS DORADOS
"La muerte del alma llegó por sorpresa. Sin ser esperada, abrió hueco en la cabeza y como un aceite espeso, extraño, viscoso, impregnó de lentitud de movimiento las ideas. El mundo alrededor de los ojos dorados se hizo tenue, oscuro, pesado, desconocido y falto de interés. El recuerdo de la rutina de aparente armonía se esfumó en el aire y todo se contrajo.
Los ojos brillantes decidieron sumergirse y dejar de un lado lo vivido, ignorarlo todo y que se enterrase en el pasado. Así, la esencia de perder el miedo, de olvidar del olor, y los humos de la inconsciencia llegaron para quedarse; llegaron como un tornado.
Giró la vida y giró la muerte, y del vibrante remolino emergió la demencia, un estado extraño de hundimiento vulnerable, de desazón y falta de rumbo, de apertura a los sentimientos más extremos, del reconocer las carencia, de querer morir para que renazca mañana un mundo nuevo.
Los ojos dorados se desbordan. Los ojos brillantes se cierran. La luz de la noche se extingue; se apagaron todas tus velas.
Hoy no habrá lunas fisgonas, ni playas, ni noche, ni caminos nuevos, ni nadie, ni donde. Hoy no habré... ni descubriré tu espalda. No daré un paso contigo, pero echaré en falta ser quien devuelva a esos ojos la luz dorada que avergüenza a la luna llena."
lunes, 28 de enero de 2013
CREATIVIDAD
"Creatividad... la creatividad es una cosa extraña que aparece de repente y que, al poco, se escapa. Se diluye, se esfuma, se pìerde entre ideas nuevas y pensamientos plenos; se vuelve y da la espalda. Se va y se pierde el sueño; se va y no deja nada: ni pinturuas, ni historias, ni música que llene el aire... tan solo un sentimiento, una sensación extraña.
Por eso sé que cuando no haya nada, cuando ella no esté y algo me falte, la creatividad volverá al momento, como venida de otro mundo, como el alma de tu carne. Y hoy, que no existe nadie, que no escribo ni hago nada, sé que no me ha dejado, sino que me ha abandonado un rato para perderse en lo prohibido de mis sueños y de tu cama. Jamás faltará en mí, ni aunque sea un sólo día; jamás faltará mi mientras seas tú parte de mi parte creativa.
miércoles, 23 de enero de 2013
EL LEGADO DE SHUR-KAN
"Mi tiempo se agota.
Ahora que veo acercarse el fin de mis días, no puedo eludir la
urgente necesidad de dejar escritos todos mis conocimientos, tanto
aquellos que he procurado compartir e inculcar a toda mi gente de
forma expresa, como los que, en el principio del todo, prometí no
revelar. A pesar de la prohibición de hacer conocidos la naturaleza
y el objeto de lo que me fue entregado, temo que, si nadie hereda mis
recuerdos, el futuro de nuestro pueblo, de los jóvenes Karnae, pueda
caer en el desastre y la extinción prematura. Con el corazón
hundido en pesar, he de traicionar a quien nunca traicionaría, a la
tierra, a los bosques, al fuego... a nuestro padre, a Karn. Sus
confesiones deben sobrevivir y perdurar en el tiempo hasta que un
destinatario adecuado nazca en este mundo. He aquí el resumen de la
vida oculta de los Karnae; tan desconocida, que solamente yo poseo
toda la verdad.
Cuando todavía vivíamos
en las tinieblas del pensamiento y el mundo era hostil e
incomprensible, ningún pueblo habitaba sobre la faz de Karel.
Únicamente había individuos repartidos en pequeñas familias,
distanciadas unas de otras. La naturaleza reinaba en todas partes. El
hombre, como diría hoy, no existía, pues no era distinto de
cualquier otro animal: salvaje, instintivo, libre. La capacidad del
pensamiento no era algo que poseyéramos. Recuerdo las noches oscuras
en la soledad de esta misma cueva en la que hoy me siento a escribir.
Encontrarme con alguien desconocido siempre era una situación tensa,
de desconfianza, recelo y curiosidad. Dependíamos de una caza burda,
sin más instrumentos que manos, piernas y dientes; acechábamos y
nos movíamos con sigilo, husmeando. Éramos una bestia más, un
estadio muy primitivo de lo que hoy somos. Y así hubiésemos
continuado, de no ser por lo sucedido una noche cualquiera.
Mientras dormía,
extraños sueños invadieron mi mente. Imágenes de seres increíbles
atenazaron mis nervios y el paisaje que veía, pues siempre soñaba
sobre lo que conocía, empezó a cambiar. Me encontré de repente en
una tierra seca, desierta, ausente de vegetación o animal alguno.
Era desconocida para mí, pero yo tenía la sensación de que, sin
embargo, estaba en casa. Ríos de fuego quebraban el suelo y
desprendían columnas de vapores verdosos y amarillos. La tierra,
rojiza y negra, era un manto de roca estéril y ardiente. El cielo,
negro por un velo de nubes venenosas e insondables, ocultaba las
luces de los astros.
Absorto en la visión
fantástica y descomunal de un mundo latente naciendo del fuego, mi
mente giraba a tal velocidad que creí que moriría de locura, de
agonía, de tensión. Fue entonces cuando una voz poderosa como el
universo hizo vibrar el aire y su sonido me llegó, ultraterreno,
impactando en mí. Era la voz de Karn, como supe con sus primeras
palabras. Aun hoy, no sé si su voz fue real o si habló dentro de mi
mente, una mente por desarrollar, primitiva, sumida en la oscuridad
de su propio nacimiento. No reproduciré las palabras exactas de Karn
por respeto, pero tengo la osadía de cometer esta traición, aquí
reflejo su mensaje.
Yo, un hombre incapaz de
la razón, como todos entonces, no comprendía lenguaje alguno que no
fuese el intuitivo de los gestos. Sin embargo, entendía
perfectamente lo que aquella voz me contaba. Me habló de todo lo que
luego se ha convertido en las tradiciones Karnae. Era Karn, el ser
primero del universo, era el Universo en sí. Me narró el principio
de sus días como gigante de piedra, mucho antes de la creación del
tiempo. No sé si fueron su voz o las imágenes que se proyectaban en
mi mente, pero vi al gigante en toda su extensión, enorme,
inacabable, infinito... Me contó el final de su existencia
únicamente, como todo Karnae sabe. Me describió la guerra última
de la saga de los gigantes, cada uno de los cuales tenía el tamaño
de un universo entero, batalla que dio como resultado la muerte de su
raza. En explosiones tremendas, inconcebibles, los gigantes se
destrozaron entre sí en el fragor de la lucha; quedaron
desintegrados y llenaron todos los rincones de los universos con sus
fragmentos muertos y estériles. De aquella última batalla, nada
debía quedar. Era el fin que llevaría al principio.
Como es bien conocido,
Karel permaneció flotando, aislado en mitad de la nada. Se trataba
del corazón rocoso de Karn, que quedó como semilla latente para un
futuro resurgir del gigante. Bajo unas circunstancias especiales,
Karn volvería definitivamente para continuar con el discurrir del
tiempo y la existencia. En ese nuevo nacimiento, los Karnae tendremos
nuestro lugar como parte del todo y esencia de la creación, como
fuente de la vida que, con los eones, dará nacimiento al nuevo Karn,
Sin embargo, aquellas
visiones e imágenes sobrecogedoras llegaron acompañadas de otras
bien distintas. Ahora que ya conocía el origen del mundo y su
necesario discurrir, Karn me mostró algo muy diferente. La
superficie de Karel estaba plagada de gigantes del tamaño de
inmensas montañas que formaban una legión de furia y descontrol,
una tormenta de roca, de destrucción que arrasaba el planeta y
desgarraba sus entrañas, matando la incipiente vida que debía
regresar al corazón del gigante universal. Venas incandescendes de
piedra fundida iluminaban la pétrea piel de los destructores. A cada
paso, abrían simas abismales en la corteza del centro de Karn, en
nuestro hogar. Solamente encontraban oposición en unos seres de
aire, de agua y de gases, los Gau, que combatían a estos enormes
Kartun, pues así los llamó Karn, e intentaban proteger Karel.
Tanto los Gau como los
Kartun habían nacido de las extrañas del planeta mismo. Los
gigantes, como respuesta a un problema que impedía el libre
desarrollo de Karel para devenir el gran Karn, una fuerza oscura y
desconocida que no deseaba su regreso. No obstante, la vida y sus
cauces naturales no pueden ser detenidos. De una forma u otra, ese
ímpetu, esa energía creadora tiene que desarrollarse, bien para
construir, bien para la destrucción. Los Kartun surgirán de la
presión por evitar el cambio de Karel y, en su ciega llama de ira,
arrasarán cuanto encuentren a su paso hasta que solamente una nueva
muerte pueda devolver la vida al corazón del gigante.
Los Gau, por su parte,
seres vaporosos que cubren el cielo, intentarán evitar que los
giagntes devuelvan al mundo a un estadio anterior. Nacidos como
salvaguarda de los últimos suspiros de Karel, su único cometido
consistirá en acabar con los Kartun y conservar lo que quede
intacto. Lucharán hasta la extinción de los unos o de los otros, y
del resultado de su gran batalla se decidirá el camino que Karel
tomará: o la muerte precipitada bajo la furia de la roca, o la
incertidumbre de la continuidad tras una catástrofe semejante. En
cualquiera de las dos posibilidades para el futuro de Karel,
solamente puedo sentir temor, pues se acerca un gran final, ya sea en
forma de cambio o de destrucción.
Nunca he transmitido esta
parte incierta y catastrófica del mensaje a nadie, como fue deseo de
Karn. Después de la revelación, los Karnae nos identificamos como
tales. Por influencia de la energía universal de nuestro creador,
nuestra especie fue elegida para adquirir conocimiento y capacidades
superiores. Nadie recuerda nada de su propio principio, pues
solamente yo, Shur-kan, brujo primero de los Karnae, vivo de entre
los primeros seres inteligentes.
Como he dicho, nadie
conoce esta historia. Durante mis largos años, no ha habido día en
que no meditase sobre la visión y siempre llegaba al pensamiento de
que la incertidumbre de ese final... Soy impreciso, pero ya he
revelado suficiente. Algún día llegará alguien adecuado, alguien
capaz de ser un verdadero Karnae, de comprender su propia naturaleza.
Entonces aparecerá la marca de Karn y sabrá de su destino. Hasta
que ese día llegue, este escrito permanecerá aquí en la cueva. He
grabado las paredes con conjuros, de modo que únicamente un
verdadero Karnae sea capaz de recibir mi mensaje. Espero que
entonces, cuando el mundo esté preparado para decidir su propio
devenir, el elegido Karnae sabrá llevar a su pueblo a un estadio
superior. Confío en ello porque, de lo contrario, solamente nos
esperará la muerte.
Karn renacerá de sus
restos; quizá los Karnae lleguen a ser testigos. Ojalá sea así...
Que los años de Karel
sean largos y prósperos."
Shur-kan
Brujo Primero de los
Karnae,
legado viviente de Karn.
jueves, 17 de enero de 2013
MÁS
"Cada vez queréis más; la codicia os llena los ojos y quedáis ciegos e imbéciles, poseídos por la más rotunda estupidez. Pero siempre queréis ir más allá aunque piséis cabezas, destrocéis vidas y esparzáis la miseria por todas partes, riendo como psicópatas ante el dolor ajeno que vuestra propia falta de entendimiento provoca. Nunca tendréis bastante, hienas hambrientas de poder, de riqueza y sangre no iporta de quién. No habrá suficiente en esta tierra para saciaros, como no sin la muerte se hacia una enfermedad.
Sois unos incapaces, pero tampoco es solamente culpa vuestra. Desde bien pequeños, el mundo que os ha rodeado, artificial, de plástico, falso y aparente, os engulle y os vacía el seso; os conviete en los zombies señores de la ciudad. Y bien sois eso, si se piensa bien. Altas cunas, sueños de algodón, imágenes falsas y embaucadoras que os susurran que sois la cima del universo. ¿Y me habláis de "cristianos"? No os enseñaron a creer en nada que no alcanzasen vuestra vista o vuestras manos, y así no aprendísteis a creer en lo que se lleva dentro. Aunque quizá no tengáis nada. Solamente más, y más, y más... todo tiene un precio.
Nos habéis perdido en palabras vacías y ojos zafios, en bulas que parecen vómito al salir de vuestras bocas. No puedo decir nada más elegante porque sencillamente siento asco. Os hemos visto por dentro y os seguimos abriendo en canal; vuestras entrañas están sucias, negras, drogadas de ira, falacia y poder. Desde el más alto, al tonto del pueblo que no sabe pensar, solamente vivís para mentir más y más. Nos habéis perdido por idiotas, porque ni siquiera sabéris engañar como es debido. Aunque algo bien habréis hecho para que tanta gente no diga nada más.
A pesar de todo, estoy agradecido de vuestra existencia en mi vida como los carroñeros que sois. Gracias a vosotros, sé de la verdad y de la mentira, de lo necesario y lo trivial, de la rabia y de la paz, de la justicia y de la ley, de todo y del amor. Sé que no sois capaces de entenderlo, así son vuestros actos, pero me habéis ayudado a saber quién es y quién no es como vosotros. "
sábado, 12 de enero de 2013
NO SÉ ESCRIBIR
"A veces comprendo que no sé escribir. Por muchas palabras que junto y revuelvo, que surgen y mueren antes de quedar impresas, por muchas que dicen lo que no quería revelar, hay momentos en que me doy cuenta de que no sé escribir.
No sé escribir porque, si supiese, reharía la historia y te escribiría junto a mí."
domingo, 6 de enero de 2013
TÚ
"Ni tus besos,
ni tu piel,
ni tus ojos...
solamente verte una noche.
Ni un segundo
en tu pelo,
ni las caricias de tu voz.
Tú, tan siempre y tan nunca,
pero siempre
y al fin y al cabo:
sólo tú.
ni tu piel,
ni tus ojos...
solamente verte una noche.
Ni un segundo
en tu pelo,
ni las caricias de tu voz.
Tú, tan siempre y tan nunca,
pero siempre
y al fin y al cabo:
sólo tú.
Y así, de palabra en palabra, juego a inventarme tu destino y a acercarme a él entre nubes de deseos y sentimientos que no sé decir de otra manera. Ni en persona, ni a distancia si no eres solamente tú, si hay alguien aún, porque no quiero dejar salir la luz que llevo dentro cuando te siento cerca, cuando me llegan tus palabras en la distancia, hasta que pueda mirar en tus ojos y verme reflejado en tus pensamientos. Porque me mueve demasiado solamente ver tu sonrisa y querer que, a pesar de todo, seas quien venga y me diga al oído: «Tú»."
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