martes, 18 de noviembre de 2008

GASTA, GASTA, QUE LO PAGAN TODOS ESTOS

Hoy se ha inaugurado la nueva decoraciónd e la cúpula de la Sala del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, obra que ha llevado a cabo Miquel Barceló, no sin controversia.

Barceló es un artista modernista, por lo que ni entiendo su obra demasiado ni apenas me gusta. Eso son cosas de gustos, que cada uno tiene el suyo, y a mí casi todas las obras modernistas que he visto me parecen carentes de sentido, porque por mucha explicación filosófica que les den, no me dicen absolutamente nada; ni entiendo el concepto que expresan, ni me hacen sentir nada en absoluto. El arte, se supone, es algo que te tiene que hacer sentir.

Para quienes no la hayáis visto ya, el artista ha querido reflejar el movimiento permanente del mar contrapuesto a la inamovilidad de una cueva. Esto, que lo oí de boca de Barceló, me parece bien, pero no acabo de ver qué pinta en esa sala. De todas formas, veréis que ahora esa cúpula es de colores y tiene algo así como estalactitas.

Pero, como he dicho, esta es solamente mi opinión y no quiero hablar de arte, precisamente. Lo que sí que quiero comentar es lo que ha costado la decoración de la cúpula: unos 20 millones de euros. A mí no me salen las cuentas.


Estamos en unos momentos de crisis en que lo que más falta por el mundo es dinero. Yo no creo que el dinero haya desaparecido y falte de verdad, sino que me da la impresión de que lo siguen teniendo los de siempre, sólo que tienen miedo de perder algo de él y les quitan más a los otros de siempre. De todas formas, aunque no estuviésemos en crisis, me parece que 20 millones de euros para una obra como esta es un gasto que no es otra cosa que una desfachatez. Una tomadura de pelo y falta de vergüenza en toda regla.

Perfecto que haya que decorar la sala, pero no hace ni remota falta gastarse todo ese dineral (unos 3.300.000.000 de pesetas) ymenos teniendo en cuenta la coyuntura actual. Vamos, que en lugar de utilizar ese dinero para rebajar un poco los impuestos, para que baje el precio de la gasolina (que, aunque baje el precio del petróleo, no disminuye ni un céntimo), de emplearlo para ayudarnos con las hipotecas y, así, permitir que la gente disponga de algo más de dinero y que lo gaste, lo invierta y dé en definitiva riqueza al país, no, en lugar de todo eso se despilfarra en una mamarrachada así. Y, piense lo que piense yo de la pintura esa que ha disparado Barceló con una manguera (que precisión y que arte habrá en tirarla a presión), gastar todo ese dinero es de no tener vergüenza.

Pero es que aún es peor la cosa, porque parte de ese dinero (unos 500.000 euros) han salido del Fondo para la Ayuda al Desarrollo (FAD), justificado el gasto por la razón de que la obra ayuda a fomentar la ayuda al desarrollo y el multilateralismo. Ya...

A mí, simplemente, me parece que el Gobierno no tiene la más mínima vergüenza en pagar semejante burrada pero es que, además, emplea el dinero de una partida de fondos muy importante que sirve para cosas útiles de verdad.

Si lo que quieren es fomentar el multilateralismo y la ayuda al desarrollo, que inviertan en teconología que sirva para avanzar, que nos ayude y ayude a países con necesidades de verdad a tener vistas de un futro medio pasable. ¿Es que es necesario para la ayuda al desarrollo tener una cúpula de colorines con pegotes de masilla que cuesta 20 millones de euros?

Y, si se trata de hacerlo, que nos den los materiales a unos amigos y a mí y les pintamos el edificio entero. Y con más estalactitas.

En fin, me voy que tengo que revisar algunas facturas de este mes...
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