sábado, 14 de agosto de 2010

SIN RESPUESTA

"Se acercan los nubarrones de esta noche oscura y, entre sus destellos dorados de sodio y humedad, del aire de la ciudad: tu mirada. De la nada de los desconocidos hasta el alba de los sueños, sólo tú (o tu mirada) te quedas aquí. Desgajado en mil sentimientos que no puedo describir, por más que quiera, me pierdo en el silencio que insinúa la música que me acompaña al pensar. Que es real y nada miente en los colores que reflejas, que ni la luz se te interpone, que ni mis pensamientos me traicionan... ¡qué difícil de creer!

En tu tacto todo es aire, todo luz y sentimiento, y nada puede desencantar lo inesperado de un momento que, por único, por inesperado, se rebela ante mis ojos y grita para mis adentros. De tus ojos veo luz; de los míos algo inmenso. Y el alma que se agranda y me convence, me engaña una vez más y me aturde con preguntas que nunca he sabido contestar. Si por tí o por nadie, nunca han tenido respuesta.

Del manojo de nervios, saco lo que puedo y tranquilizo mis ideas. Quietas, paradas, tranquilas, pero alerta; me aconsejan que te olvide y que recuerde lo pasado, que no lo deje perdido en algún rincón de lo que en otro tiempo fue mi memoria para quedar de nuevo olvidado. De tus ojos: sólo tú; los demás sólo molestan.

Y, del aire, que al final es quien me alimenta, no dejo ni las migajas para que otros no sepan que siento y que vivo cada momento, aunque nunca se den cuenta. Que no lo sepan, que ni se enteren... que al fin y al cabo tú eres mía. Que no lo sepan y no pregunten porque, para ésto, nunca he tenido respuesta. Al fin y al cabo: sólo siento."
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