domingo, 1 de agosto de 2010

MIRAR HACIA NADIE, HACIA ADENTRO

"Puede que pensar en ti tenga el mismo sentido que pensar en todos aquellos momentos que han pasado y, por suerte y por desgracia, han quedado atrás. Después de todo, ni tú existes ni yo quiero dejar de pensarte. Eso, unido a la ferviente ansiedad por conocer lo que no encuentro, hacen de un presente real y único el vago reflejo de la persona que una vez ocupó mi cuerpo. Si hoy amanece y entra luz por la ventana, es la luz de ayer tamizada por mis recuerdos; si se digna a venir mañana, me seguirá repitiendo que el hoy no es sólo ayer: es nada menos que el atisbo del mañana. 

Insiste la memoria, incapaz de relajarse y descoserse en los jirones que haga falta hasta convertirse en la bruma que debería ser. Por pasado no experimento y por futuro no recuerdo, así que solamente la presencia del aire de hoy me recuerda que existo y, además, que nada hay fuera de mí.

Te buscaba entre camas vacías y sábanas abandonadas, pero únicamente hasta hoy. Ha nacido una idea descuidada, falta de importancia y escondida ente las plumas viejas de mi almohada, que siempre me ha acompañado, sí, pero vestida de colores nuevos y de nuevas energías, sonriente aunque atemorizada ante la fuerza de mis sentimientos. Por razones que se me escapan (por escapar a la razón) el mundo se me abre en un brillo cegador y, por primera vez en mucho tiempo, veo mi reflejo pintado en tonos vivos sobre el espejo. Y, ¿ése soy yo? Reacciono y me convierto, cansado de lo que he vivido, para transformarme en el alma que nunca hubo muerto. Pero, ¿ése soy yo? ¿Quiero ser quien espera en el espejo?

Los deseos se cumplen o marchitan y contaminan el aire. Todos los míos quedaron secos hace tiempo. Hoy, sin embargo, aquí tumbado en tu ausencia, me doy perfecta cuenta de que ni murieron, ni tan siquiera quedaron viejos. Lo sentido queda adentro, calcinado si se quiere, o desgastado por aburrimiento hasta que una brizna de aire junta los resquicios de una verdad ignorada y empapada en un veneno sangriento que me impuse en algún momento. Y esa realidad que no entiendo es quien acabas de ser tú: nadie, pero a la vez el mundo por completo.

Los segundos que he dejado perdidos en el silencio de mi incapacidad para decidir desangran todos los que vinieron tras ellos, enfermos y enrarecidos hasta no dejarme entenderlos. Pero ahora los comprendo. Me gritan que te deje, que te olvide, que te entienda, que te mate, que te quiera, que desquicie mi razón y rebusque en mis adentros hasta que por fin aparezca la única razón de mis sentimientos. Que ni eres tú ni eres nadie, que sólo yo te invento. Y el pasado que no existe, el futuro que no llega... tanta lágrima que no ha valido la pena.

Ahora que soy el dueño de los mares incontrolados que acechan en lo más oscuro de las noches, el sol interrumpe. Haré que la oscuridad de las madrugadas sea eterna y me traiga, aunque sea perezosa entre sueños, la verdad que ni en ti, ni en nadie que conozca encuentro. 

Quizá la realidad de todo sea más simple que mirar hacia afuera, quizá sólo haya que mirar hacia adentro. "




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