sábado, 29 de junio de 2013

CLOT DE GALVANY (Y OTRA...)

Unas fotos de esta tarde, otra vez en el Clot de Galvany:





FUERA

"Después de la esperanza, a mí no me queda nada. Aparecen las imágenes deseadas y, de repente, todo pierde la importancia y se desmorona en lo no esperado. Ahora que aguas más claras reflejan una ansia interior, un "nunca pude" y un "no encontré", el tiempo se congela con el aire que, incrédulo, se espesa y petrifica ante unas palabras. 

Meses pasados en el abandono, pensamientos enterrados como mejor remedio... todo echado a perder. Y ahora, fruto de una nada hambrienta y devastadora, el mundo se diluye en las caricias de quien vino después. Ahora, pese a abrazos que van, abrazos que se pierden, me da exactamente igual. Y el presente...

Ahora se abren campos interiores y cosas que nunca se dirán; pero se abren y dejan un exterior de recuerdos no vividos. No vividos... Está bien por una parte y, aunque con pena, está bien que sean otros los que morirán. Que se pierdan mis palabras en un mar incomprensible, que hasta el fin tendrán el significado de una vida incomprendida y la ignorancia de un mirar que no entiende lo que ve.

Hasta aquí, y en adelante, lo vivido marcó un hito. Y ahora, tan presente, el olvido se encargará de hacer mella en el recuerdo y erosionará cada una de las partes de la incomprensión por mi vida. Desde aquí, y a cada instante, aprenderé a olvidar y a sacar cuanto antes de mi vida aquello que no la sepa interpretar. Desde ahora y esta noche, está fuera todo aquél que no quiera intentar entrar."

martes, 25 de junio de 2013

NUNCA MÁS

"Aquí, a oscuras, es difícil pensar. El tiempo se llena de unas notas lentas que no acaban de formar una canción. El aire, como inmóvil, detiene cada pensamiento, lo hace pesado y lo hunde en el suelo. Aquí, a oscuras, el ritmo de una ciudad diferente y propia, única, descubre una vida nueva, unas luces azules de un intenso mirar que... que encantan. Y el hechizo de una noche oscura se tinta de una parte de verdad y dos voces que se unen, una única sonrisa. 

Todo esto, aquí a oscuras bajo el latido de una música distante, se aleja de la costumbre, de lo pensado durante cuatro años ya. La indiferencia, la falta de respuesta, todo afecta y deja mella. Quizá ahora, desde aquí adentro, la piel se me haya dado la vuelta y la sangre circule alrededor dejando entrever sentimiento y palabras, intentos de acercamiento y el rechazo del no querer. De ser así, el cuerpo no responde y me deja al libre albedrío de una vida que no sé, no puedo o no quiero controlar. Yo no quisiera, pues el leve gris de aquellos ojos me atrapó en su momento; pero gris es también el abandono, aunque pasajero, cuando solamente hay buena intención.

Así que, aquí adentro solamente habrá una imagen que se vea claramente desde afuera. Ni océanos de azul ni el marrón de otras mareas, sino tan solo el color de un mundo precioso en el que nadie llega a entrar.

Nunca más."

domingo, 16 de junio de 2013

DE VEZ EN CUANDO

"De vez en cuando, sin quererlo, la luz se apaga. Yo aguanto la energía, pero cada partícula de luz se esfuma, se desvanece. Todo queda a oscuras y, por mucho que abra los ojos, ninguna imagen tiene sentido: es todo negro.

Entonces aparecen los desiertos teñidos de un ambiente solitario. Las raíces de un alguien que no debe ser inundan el cielo y se agarran a cada pensamiento; lentamente, en un suspiro, le chupan todo lo valioso y crecen, abarcando aún más hasta no dejar ver el firmamento. El sol se oculta cobarde y deja que las sombras negras campen en el destierro de un astro olvidado por el momento. Crecen, y la realidad se convierte en una cueva cerrada por raíces que no permiten apreciar el discurrir del tiempo.

Una palabra y todo este mundo caerá, vencido y hundido por el brillo de algo externo, de otra forma y de otro mirar. Un suspiro y dejará el mundo de ser mundo, pero eso no es lo que va a pasar. Las palabras, por lo visto, no son nada ni suficiente, por muchas que se escriban. Nada de lo grabado a fuego en cualquier momento puede abatir la soledad del desprecio. Así que "nada" se convierte en "nadie". El suspiro no era más que aire.

Y, a veces, cuando todo esto ocurre, la mente se va de paseo y se pierde, se extraña, y el camino más acertado no es el de vuelta a casa. Y, a veces, perdido en el tiempo, comprendo que hoy nada es nada, que solamente he sido yo imaginándome lo que quiero."

jueves, 6 de junio de 2013

MOSQUITO BONITO

Un mosquitillo de esos que deambulan por el cuarto de baño. De hecho, ahí sigue, aquí en casa.



martes, 4 de junio de 2013

RÍO SECO

"El cauce del río que discurría tranquilo, con su rumbo de aguas inquietas, quedó inmóvil y despojado del movimiento de toda vida. La historia de miles de piedras, de arena arrancada a la vida que reposa en el fondo, se seca y muere en un verano infernal. La sal de las pocas veces se acumula en el lecho imaginado y amarga  la existencia del recuerdo, de varios. Las raíces de los árboles se amontonan e invaden el hogar antiguo de las aguas noche sí, noche también, y se secan entorno a la sal del recuerdo. La sal..., la muerte del alma y el nuevo renacer. Las raíces inquietas del bosque se abalanzan y cruzan el cauce, inundándolo de ramas secas y la búsqueda de algún lugar. El bosque se hace espeso y las raíces ahondan en el centro de la vida que ya no discurre, que se marchita esperando una desembocadura que nunca existe, que queda enterrada.

El brillo de otros días en la superficie del agua, se olvida; el brillo, tal cual, de los reflejos del agua que deja solamente un hilo de vida correr. El río, la savia, la muerte... La muerte de nada existido salvo el recuerdo del ansia que va a desembocar a un mar de aguas oscuras, de frío, de olvido y de nada más. El bosque se cierne tranquilo, como un mundo extraño, pero conocido, que no sabe dónde terminar. Miles de hojas caen ya muertas a un suelo hambriento que únicamente desea el alimento eterno de un momento que sólo se puede escapar. Raíces que invaden  la sombra de un curso de aguas invisibles que absorbe toda la vida de la única ciudad: la negra, la invadida por sombras, por las luces anaranjadas de la noche y por un atisbo de soledad. Las raíces hieren profundas en un cauce seco, desatendido e ignorado que ahora sucumbe al momento inimaginado de otro mundo de cristal que proteja cuanto queda en pie.

Corriera el agua en tu recuerdo..., ahondaran las raíces en tu piel... Nada (todo es lo mismo) se pierde en un bosque tan lleno de árboles negros y oscuros que el río que lleva la vida muere sin importancia, muere sin vida que se fije en él. Raíces apretadas y un suelo ya tan visitado por nadie que se hace duro al caminar.

Las raíces del bosque se hacen fuerte y sólo una voz inexistente logrará hacerlas a un lado y que las aguas y los brillos del río más profundo del mundo regresen de nuevo a donde nunca debieron estar."

viernes, 17 de mayo de 2013

UN RECUERDO

"Recuerdo una vena hinchada y roja atravesando un blanco puro y vivo. Recuerdo cómo acababa en el mar más profundo y marrón de una sonrisa. Esa venita en el ojo izquierdo... Recuerdo la sonrisa. Pero cuando lo intento la imaginación se me resbala por otra piel y otro pelo que enreda el tiempo y desplaza el aire. Recuerdo esa sonrisa, la de la ausencia del tiempo en mi momento, la del brillo inesperado del alcohol, de sillas de plástico y música al abrirse la puerta del bar. Recuerdo hasta el más mínimo segundo de una realidad que me sabe a Simon y Garfunkel —no sé por qué— y a Stealers Wheel. Recuerdo el tacto de la ceniza en los vaqueros y el humo de los labios que, de lado, exhalan la costumbre de una vida entera; y unos ojos intrigados. Recuerdo hasta la temperatura del aire de una boca y de los sonidos al moverse a su son. Recuerdo la música que no se escuchó y los colores que no se vieron. Recuerdo que no hubo nadie más a un metro y que, por no haber, ni lo hubo más adentro.

Recuerdo que escribo esto para no olvidar un momento que ha llegado a convertirse en otro precioso recuerdo."

sábado, 20 de abril de 2013

MUNDOS

"Te he escrito un mundo,

¿qué más quieres que te escriba?
Porque te inventaré otro sin más.
Tú sólo dame un momento,
un lugar por donde empezar."

martes, 16 de abril de 2013

CIELO INTERNO

"La realidad se oscureció de repente ante la duda. El futuro que acompañaría a la sombra existiría pronto de una de dos formas: o la costumbre, o el deseo. De hacerse patente la costumbre, la negrura habría llegado para quedarse e impregnar todos los colores del mundo, dejándolos en silencio y apagados hasta nuevo aviso. En caso contrario, venciendo el deseo de todo lo demás, incluso a la vida misma, serían las luces de la razón, del sentimiento, las que impondrían el equilibrio, la energía y el detalle en la mirada. Sin embargo, se trataba del primer segundo de una vida entera, y resultaba difícil discernir lo probable de lo ansiado.

En ese instante, las dudas surgieron de cada sonido, de cada palabra, de cada roce. Las ideas comenzaron a girar, más deprisa cada vez, en un torbellino de confusión e imágenes enfrentadas. El ser y el no ser nadie se mezclaron en el interior. La cercanía, su olor, desataron la razón y la sombra se volvió loca. ¿Las manos decían "sí"? ¿Un "tal vez" quizá en los ojos? ¿Un "no" porque... porque...? Una intriga, al fin y al cabo, en las palabras por llegar. Y la mente de la sombra se apagó, encendida en nervios como estaba. Tras esta breve tormenta, de apenas unos segundos de duración, la calma inundó el mundo de la sombra y la negrura se paralizó. De repente, el cielo negro e interior parecía un lienzo oscuro, pero vacío.

La sombra levantó la vista y se quedó mirando aquel cielo durante un buen rato. La visión ante sus ojos despertó algo dormido en su recuerdo, en sus entrañas... y la sombra le siguió el ritmo. Alzó la palma de su mano izquierda y se quedó mirándola. Inmediatamente después, se la introdujo lentamente en el pecho, a través de su negro exterior. Entonces, la sombra sacó la mano de sí misma, cubierta de luz, de una luz líquida y dorada, cálida, serena, única.

Como sin poder evitarlo, la sombra siguió un impulso que le nacía desde lo más interno y desde el pasado; levantó la mano hacia el cielo negro y, con la luz goteándole entre los dedos, la sombra empezó a moverla frente a su rostro, mirando en todo momento hacia arriba. Poco a poco, con cada leve gesto de su dueño, la mano iba pintando en el cielo con la luz dorada de la sombra. Aparecieron paisajes increíbles, solamente vistos en su imaginación; momentos únicos y todo el haz de sentimientos posibles en aquel interior de uno solo. Miles de estrellas, ríos de luz, ciudades de cristal, noche de luna y palabras, emociones tatuadas en la piel, el color de unos ojos... El cielo de la noche de las dudas de la sombra se quedó completamente iluminado, pintado con la luz del deseo y, sobre todo, con la luz del yo recuperado.

Las dudas surgieron con un roce, un abrazo o unas palabras; el tiempo susurró que con calma. Pasarían unos segundos, unos minutos, unas semanas, y la sombra sonreiría a la duda, agradecida por haberle despertado el interior porque, pasase lo que pasase, se dedicaría a iluminar su cielo, a enriquecer la vida misma con la luz que surgiera de la chispa de un roce, de una mirada, de unas palabras. Y así, la noche no sería noche, sino la tranquilidad del tiempo y el nuevo día de una realidad olvidada.

Entonces, la sombra se sumió en su mundo, contenta por el simple hecho de haber descubierto, en la distancia, una nueva mirada."

miércoles, 10 de abril de 2013

PALABRAS

"Me empiezan a faltar las palabras. Estoy acostumbrado a poner una letra tras otra para describir todo un mundo, y ahora me encuentro solo en mitad de un papel vacío, mirando perdido si por el borde del folio aparece algo. Pero nada ocurre y no lo entiendo. 

La realidad ha llegado a ser un reflejo de mis ojos, calco de pensamientos, imagen del vivo recuerdo del interior que conservo. Con escaso esfuerzo, he impreso para siempre lo que no me preguntan y he buscado la belleza aunque no la llegase a encontrar. He plasmado lo que no se toca, lo que no se ve, lo que nadie entiende; me he visto nadando en mares de ideas vivas y únicas, de ideas que han marcado la dirección del viento. Quedan en pie mis edificios de cristal, mis ciudades de ensueño, mis noches de luces brillantes, de soles y lunas danzando al son de aquellos dos que caminaron juntos y en silencio. También quedan las guerras, las tragedias que convertí en historias inconexas, en fragmentos reducidos e inocuos; quedan allí los desiertos de un sol abrasador y del quemar del tiempo que me atraparon sin salida, perdidos entre seres oscuros arrancados del rincón más profundo de la negrura del interior. Quedan, pues, mis palabras agotadas y vividas, escritas como único remedio cuando el pecho se hincha con la presión del silencio. Y son tantas...

Pero ahora que intento cerrar los ojos y esperar que por mi cielo cruce alguna de estas palabras volando (de las que iniciaron la vida, de las que acabaron con la muerte), toda la oscuridad se llena de letras relucientes, de luces bordadas en mensajes increíbles. Todas estas palabras que ahora vienen son las que deberían ocupar el papel vacío, pero cuando intento cogerlas con la punta del bolígrafo, se diluyen. Desaparecen a toda prisa y se esconden en un lugar lejano al que más tarde llego para darme cuenta de que eres tú.

En ti, mis palabras se pierden como el sonido del vinilo en el viento. No me evitan, al contrario: me guían directamente al centro de su nacimiento. Allí, como recuerdo e imagen encarnada, solamente encuentro unos ojos marrones, una sonrisa y un silencio que, de tan prolongado, se hace eterno, con la única interrupción de lo dulce de una voz. Las palabras se esconden y dan vida poco a poco a un cuerpo, a un rostro, a miles de sentimientos que, por no tener, ni tienen nombre. Aquí se quedan a la vista pero inmóviles, evitando la prisión de mi papel en blanco y yermo.

Contemplando esta escena de locura (sí, locura: por lo sentido, por la falta de apego a todo menos a...), he comprendido que por mucho que lo intente, por miles de páginas que escriba, hay palabras que nunca quedarán reflejadas; al menos no lo haré con tinta. Entiendo que todas estas palabras se niegan porque no me pertenecen, porque la única razón que tienen es vivir por ti, para describir lo que significas aquí dentro.

Así, la próxima vez que nos veamos, te diré con los ojos lo que no puedo decirte con la voz por no ser este tu momento, o el mío. Quizá me puedan los nervios e intente plasmar todos esos sentimientos, pero eso no querrá decir nada porque esas palabras te pertenecen y se quedan inmóviles en su sitio, esperando agazapadas a que se las lleve el viento una noche... hasta ti.

Sólo espero poder verte pronto para sentir todo esto y no imaginar tu figura, y no recrear tanto recuerdo, para que las palabras desaparezcan al tenerte frente a frente y queden deshechas y convertidas, por una vez, en puros sentimientos.

Y esta vez, es por ti."

viernes, 5 de abril de 2013

92 KM

"Esta noche estaba tranquila y el aire frío escampaba la oscuridad alrededor. Hoy, esperando la compañía del silencio, me he encontrado con el sonido de tu voz y sin querer me he ido lejos y dado la espalda a la electricidad de mi piel. Cada momento de calma, de ausencia, se rompe a los meses cuando de repente, cuando sin pensarlo, me encuentro sorprendido ante la luz de unos ojos que un día cerré imaginando playas y caricias de un viento que nunca llegó a existir.

Miles de imágenes y pensamientos se agolpan en mi cabeza al verte y, confundidos, me recriminan lo que pensará quien me lea; pero ya no puedo con más ocultismo, y te lo dije una sóla vez, y entre el humo de cigarros pinté un pasado perdido, exaltado por la imaginación de lo no conseguido. Y lo haré una y mil veces mientras vea el reflejo de tus ojos, el perfil de una figura que deshace el tiempo, el tacto de la piel que duerme en unos recuerdos que, más que vividos, fueron deseados. Y lo son.

Y hoy, con más imaginación que ganas, con más costumbre que sentimiento, dejo vagar por mi cabeza la imagen de quien nunca fue (todavía) para que dé una luz de vida a mi recuerdo. Dejo que inevitablemente pase el tiempo y las raíces de lo imperecedero se sequen al menos lo justo para no seguir recordando lo que siento.

Y hoy, que te veo aparecer de nuevo, maldigo todos esos momentos en que seguiré persiguiendo un segundo, una sóla fracción de tiempo en que mi imaginación volará sola, en que no estaré contigo... momentos en que solamente te recuerdo."

sábado, 23 de marzo de 2013

ARCOÍRIS LUNAR

Esta tarde estaba leyendo sobre el arcoíris lunar, cosa que no sabía que existiera, aunque tiene toda la lógica del arcoíris normal, al fin y al cabo es agua que refracta la luz que le llega... El caso es que esto es lo que se vEía hace un rato desde mi casa (gracias a Alberto por avisarme):


miércoles, 13 de marzo de 2013

LO QUE NO DIJE

"Todas las gotas de la barra de este bar se erizan y, nerviosas, se mueven de un lado a otro por la excitación. Las luces anaranjadas se oscurecen alrededor, pero mantienen su brillo justo delante de mí. La música y todo el ruido de la gente que nos rodea se atenúan y se ligan en el hilo sonoro del momento. La realidad se entremezcla y los colores de cada objeto quedan difuminados en una fotografía, inmóviles, encerrados en la quietud del tiempo. En el centro de todo, como única realidad que veo, que vivo: tú.

Yo, que he olvidado ya los nervios, el no decir y el adorar, sólo sé que soy feliz en este instante por estar aquí, por el hecho de ver la imagen proyectada de un anhelo profundo que hace que todo cobre una vida interior única y brillante. De repente, y por el solo marrón profundo de unos ojos, realidades interiores, pasadas, paralelas, enterradas, pero inolvidables despiertan de nuevo al brillo del recuerdo y al calor de las palabras. Me sorprende esta luz repentina, esta visión de paisajes nuevos y despejados. Satisfecho, todo está bien por dentro, abro los ojos y me dedico solamente al exterior.

Aunque la realidad ríe, baila y cambia, la mía ahora se reduce a ti, al único sonido del movimiento de tus palabras. Y, ¿qué quieres que diga mi silencio? Por decir, te diría mundos, le daría un sentido nuevo a todo; por sentir, inundaría de luz el rincón más oscuro de tus sueños. Pero quizá no sea hoy el momento adecuado y tenga que convertir los centímetros que nos separan, los que ignora tu mano en mi antebrazo, en un abismo inmenso en el que se pierdan mis mensajes y solamente quede al despedirnos el recuerdo de tu mirada. Espero que leas en mis gestos lo que no te digo porque no debo, porque ni siquiera estás, en realidad. Me conformaré con la sorpresa de verte aparecer cada vez que, por alguna razón que se me escapa, te siento.

Pero si hoy por decir fuese, te contaría quizá de los colores, de la viveza, de la intensidad... de la fuerza inesperada del calor de tu recuerdo."

miércoles, 20 de febrero de 2013

INVIERNO

"Llegó el viento frío y el mundo se congeló. Con la tenue luz difuminada del invierno, el hielo pobló la tierra y absolutamente todo quedó convertido en un cristal helado. Los pocos brillos que traspasaban las nubes llegaban moribundos y se deshacían en reflejos al tocar el suelo. La vida alrededor había desaparecido, sepultada bajo la quietud del silencio y el frío del olvido. La muerte, una vez más, llenó cada rincón y todas las ciudades de la fina pero inevitable escarcha que adormece la luz de los pensamientos.

El único habitante del mundo desesperó al ver el temible letargo del tiempo que acontecía. La llegada de la nada, del no ser, del nadie más. Enloquecido por la perspectiva de soledad, acarició cada palmo de suelo en un intento inútil y ansioso de evitar la muerte de su hogar último y único. Con ojos desorbitados y una expresión de terror, el alma se contrajo y cerró los ojos. Todo había vuelto a desaparecer. Una vez más, nada en su mundo existía ya. Estaba sola.

En un impulso de ira, de frustración y rabia ante la situación repetida, el habitante de la vida renegó de la existencia de todo excepto de él mismo. Con decisión, comenzó a mirar hacia adentro; si el mundo era ahora la soledad de un cristal precioso pero inservible, haría que lo que él llevaba dentro se incendiase con el brillo de mil soles, que creciesen en su interior las selvas más frondosas, los cielos más dorados, las ciudades más majestuosas y un sinfín de vida, de vida que vibrase de verdad. Haría que todas las realidades de la imaginación conviviesen al mismo tiempo y se mezclasen todos los sentimientos posibles en uno solo, que la belleza del mundo exterior fuese un simple reflejo de lo que llevaba dentro.

Y, poco a poco, llegó la primavera. El mundo exterior deshizo los hielos del letargo y el tiempo volvió en sí; volvió la luz, el aire, la vida, el color. El alma abrió los ojos y vio entonces su realidad devuelta. Había pasado un invierno de desolación, muerte y ansias; ahora despertaba a un mundo renovado. En ese instante fue consciente: la muerte del invierno volvería a aparecer de modo inevitable. Sin embargo, la recibiría cambiada, sabiendo que cuando todo muere, es el momento de esperar que florezca otro mundo en algún rincón oscuro de lo más interior."

sábado, 16 de febrero de 2013

TE PUEDO ESCRIBIR

"Ahora te puedo escribir. Siempre es en los mismos momentos cuando imagino tu nombre. Siempre, aunque no llegues, imaginaré los recuerdos que nunca hemos tenido y los iluminaré de ti, de tu esencia, de tu no existir. Inventaré tu nombre una vez más hasta que pueda ver por fin tu piel reflejada en él. Y tu voz... esa voz que nunca ha sonado, tan dulce, tan tranquilizadora... Pero es que ahora puedo escribirte.

No estaré en ninguno de tus pensamientos. Bueno o malo, todo lo que viene, se va; y lo que no, se pierde en el viento. Tu mirada, de alcance tan lejano, traspasará mis huesos y mi carne y quedará el vergel disfrazado de desierto. Hoy te puedo escribir y deshacer el millar de escenas, el tacto, los colores, el té, las velas... y todo esfumarse en los humos de este incienso.

Hoy te puedo decir, y esto no es algo nuevo, sobre la profundidad de tus ojos, sobre el mar de pensamientos que navegan sin opción por el recuerdo inalcanzado de las líneas de tu pelo. Y, sí, hoy te puedo decir, pero no seré sincero porque no escucharás mi voz y todo esto te parecerá un lamento de quien no vale la pena, de quien no sabe iniciar o seguir un juego. Pero yo seguiré detrás, perdido en un mundo que no es para uno sólo, que se ilumina y se oscurece con el "es por ti" y el "no te quiero", que se inventa realidades en que no ser es lo mejor posible y en que sin ese ser mismo se hunde todo sin remedio.

Hoy te puedo escribir y serías perfecta: reflejada en un papel con mis palabras, con mis letras, una a una encadenadas en las curvas de tu pecho y tus caderas. Y si hoy te dijera... te desharía. Te desharía como deshago las caricias que no salen de mis manos, como el aire al respirar, como una mirada perdida; te desharía, en definitiva, como quien desmenuza entre sus manos una vida que, por desafortunada, no podría ni intentar soñar.

Hoy, que te escribo, quiero decirte que te quiero y que lo olvides todo por incierto; quiero decirte, pensando en el marrón de tus ojos y en la sonrisa que no interpreto, que esperaré (o no) en un mundo incierto, en un no despertar.

Hoy, que te escribo por no poder evitarlo, quiero que sepas que has tenido la suerte de ser lo más grande, la luna de más brillo, la mirada más intensa y el tacto más suave. Hoy quiero que sepas que te espero y te olvido, que no olvido lo que dejas, que algún día, por desgracia, olvidaré lo que te escribo."

jueves, 7 de febrero de 2013

MI MUNDO DE CRISTAL

"Sentado en la terraza de un bar, como tantas veces, miro la calle y veo cómo todo se transfoma. Los adoquines y el asfalto cambian, y también los edificios, y todo queda convertido en un paisaje de cristal. La luna, todavía despertando su brillo, imprime reflejos de colores por todas partes, se esparce y pinta el ambiente y difumina el aire. Me rodean un millar de puntos irisados que se mueven al son de las luces de la calle y yo simplemente observo la escena.

La gente, al pasar caminando distraída, deja una estela borrosa tras de sí y esta persigue a su dueño como un pasado que no acaba de dejar de existir. Se mueven lentamente, como si el mundo a mi alrededor pareciese girar más lento, con un tempo cadencioso. Yo, inadvertido obsevador, veo como unas personas se acercan a otras, se encuentran. Veo los gestos claros como palabras: ojos que se esquivan, bocas que dicen más de lo que quieren y manos que no saben dónde ir. Veo mil historias al momento, historias de amor que no ocurrieron, de batallas internas e infiernos desatados; y veo la belleza de todo: de lo auténtico, de la calma, de la ira, de lo oscuro y de lo sagrado. Lo veo todo con la claridad de mi propio mundo, con la transparencia del cristal más limpio.

Alguien abre la puerta de la cafetería y la música del interior escapa. Al salir, da un nuevo aroma al mundo y éste parece responder. Cada gesto, cada movimiento, se descubre siguiendo el ritmo y el sentimiento de la serie de notas, de instrumentos que inundan los oídos y que se mezclan con los reflejos de la luz, con los miles de colores; y la realidad se vuelve mía.

A lo lejos, distingo una figura que se acerca. Paso a paso por la larga avenida de cristal, los edificios vuelven a su estado natural y retoman la opacidad de sus fachadas. Bajo los pies de quien se aproxima, aparecen de nuevo los desgastados adoquines. Cuando me llega el olor de su perfume, cuando ya se encuentra frente a mí, pronuncia unas palabras y mi mundo propio se desvanece y vuelve a esconderse en mi mirada. 

Teniéndola frente a mí, no tengo ya que imaginar una vida mucho más allá."


MILES DE VELAS

"Sólo perderme en tus labios, en mis palabras, que son lo que tiene sentido; y en tus ojos, en su color, en la calidez del tiempo en ellos, en el dulce esfumarse de unos pocos sentimientos. Sólo estar aquí, a tu lado, con la vista perdida en un alguien muy concreto. Y la música al sonar... Sólo quiero miles de velas, que se pueden apagar... pero que su llama alimente esta noche mi mirada. Al otro lado, y como no puede ser de otra forma, solamente tu figura."

lunes, 4 de febrero de 2013

MÁS RUINAS

Ayer publiqué una foto de una serie que hice en unas ruinas (o una cuadra venida abajo). Hay una que me parece que me puede quedar muy bien, pero el ordenador no tira. Tanto retoquecito...

Algunas más:







domingo, 3 de febrero de 2013

sábado, 2 de febrero de 2013

CIDUAD DE CRISTAL

"Una vez dicho todo desde dentro, las palabras parecen perderse en el aire, que sonríe y se aleja en viento. Y ahora, ¿qué? Cuando llega el vacío y la verdad se manifiesta, la tentación de volver al encierro se incrementa. Pero no, hoy no quiero. Prefiero convertir en cristal el mundo, toda la ciudad, y que mi cárcel sea el reflejo de lo que siento. Así, con toda mi vida transparente, temo que a partir de ese momento, cualquier palabra que pronuncie pueda romper la belleza de mi miedo. El solo roce de un sentimiento mal colocado, y todo hecho añicos, todo reflejos destrozados, todo ilusiones por el suelo.

Por este miedo de querer más, de decirte más y de que no entiendas, que no compartas, que no quieras o que vuelvas a volarte en vientos, lo que no digo se va quedando a cobijo en mi cabeza. Lo que no digo... pero sabes lo importante, más allá solamente me queda construirte un mundo nuevo día a día, noche a noche, piel a piel, sueño a sueño. Pero no es el momento o, aunque no me guste, no soy yo el correcto. Guardaré las palabras que iluminarían toda esta ciudad de cristal, que la dejarían no devastada y rota, sino repleta de miles de reflejos de colores para pintar las noches más oscuras... para deshacer la noche.

Pero no, no sé ya si vivo en mis fantasías o no me entero de este juego. No se me da bien fingir que siento algo, como tampoco que no te siento; no se me da bien perseguir como hace el cazador y continuar luego con el cuento. No puedo haber abierto la boca y ahora quedarme sin atisbo de esperanza; no puedo volver a callarme a pesar de que lo intento. Y, si mis palabras resultasen pocas, es ya por no molestar o por no haber visto el interés que tengo, devuelto. Pero, lo repito, nunca se me ha dado bien este juego.

Te diré en silencio, te buscará mi mirada sin verte; seguiré sintiendo lo mismo hasta que la tinta del bolígrafo haya llenado mis cuadernos y, por fin, se seque."