lunes, 19 de abril de 2010

LA NOCHE SE HIZO CORTA

Anoche soñé contigo por primera vez. Sin tener la mínima intención, sin siquiera haberlo pensado, tus ojos aparecieron a mi lado brillantes, llenos, mirando desde el otro lado de la almohada a centímetros de mí. En la habitación a oscuras, sólo tu luz.

En la noche, que se hizo infinita, encontré remedio al vacío y a la bruma de mis pensamientos, al correr invariable del tiempo que se me escapa. Los relojes, detenidos, nos observaban desde cualquier rincón murmurando si detenerse, esperando a ver qué hacía yo. Mi respuesta: sólo mirarte.

Me miras y hasta las palabras se me olvidan y, en este sueño, ni falta hacen: soy yo el que te pienso. Sin un sonido te digo todo lo que llevo dentro; todo lo que la luz del día ahuyenta acobardado y me hace olvidar por despropósito. No me oyes ni un "contigo", ni un "te quiero"... pero esta noche lo sabes todo, aquí metida en mi sueño. Qué importa que la noche se nos haga corta y que tan pronto se haga el día... Estabas conmigo en un sueño y no olvidaré aunque la mañana encuentre en mi almohada, como siempre, una mitad vacía.
Publicar un comentario