jueves, 9 de julio de 2009

DURANTE LA ESPERA

Estoy convencida de que cada minuto que pasa te acercas más a lo que soy en realidad. Cuando quieras venir a buscarme, te esperaré con el camino en llamas. Por ahora, confórmate con no haber caído al fondo del pozo. Has tenido la suerte de mirar hacia abajo y no caer dentro. Yo espero.

Cuando quieras venir, el silencio te seguirá de cerca, te dará alcance y te devorará por dentro. Pero seguirás caminando. Vendrás vacío, pero vendrás porque sabes que te espero y que, si eligieses oro camino distinto a mí, no encontrarás más que un desierto ávido de carne muerta con la que cebarse. No te quedará otro remedio que girarte y mirarme directamente a los ojos. No te preocupes por la oscuridad o la distancia, en cuanto tus pupilas se encuentren con las mías, todo se resquebrajará.

Cuando quieras venir, haré que cientos de cristales te atraviesen de parte a parte descosiendo cada fibra de tu piel y desgarrando cuanto encuentren a su paso. Cada ínfima fracción de tiempo que tardes en llegar, podrás ver por ti mismo que sigo ahí exprimiendo cada gota de vida que te quede dentro.

Cuando quieras venir, entraré en tu cuerpo como un veneno y me agazaparé en tus entrañas. Te tranquilizaré desde dentro y te mantendré tranquilo hasta que quiera explotar. En ese instante, notarás que te consumes vivo, que te degradas hasta convertirte en todo eso que odias y desprecias.

Comeré de tí y viviré contigo siempre hasta que llegues.Contaminaré todos tus pensamientos y los tintaré de rojo, de negro y gris y los borraré de un plumazo. Te dejaré atónito, incrédulo, desorientado y enfermo para poder mirar cómo te arrastras a duras penas y lloras de angustia, dolor y ausencia.

Ármate de terror; yo sólo espero el momento en que quieras venir.
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