martes, 2 de junio de 2009

CURVAS

"""Siempre, cuando cae la noche, me encuentro totalmente solo. En un rincón de cualquier calle, me acurruco entre algunos cartones y empieza mi momento. La oscuridad es total y únicamente la desafían algunas farolas de la calle más cercana; es cuando puedo darme cuenta de quién soy en realidad. La oscuridad me abriga y me acompaña siempre y, en esos momentos únicos que ocurren todos los días, soy yo quien existe y nadie más.

La rectitud me ha acompañado siempre. Pensaba que el sentido de la vida era comportarse de forma que nunca pudiera arrepentirme de nada en absoluto. Quizá eso aún sea cierto, pero la verdad es que ya no me siento así. Las líneas rectas me han llevado al rincón donde me acurruco hoy bajo la lluvia, en un callejón olvidado y oscuro en el que puedo disfrutar únicamente de la compañía de la lluvia de algunas noches y de las pocas palabras de alguien que pase frente a mí en cualquier momento. Esas palabras, en todo caso, son de lástima y poco más.

Pero nadie tiene por qué tenerme lástima porque, en realidad, solamente yo sé cómo me siento. En la plena quietud de la noche de cualquier calle, soy yo y eso es algo que me toca decidir a mí mismo cuándo perder.

Desde que empecé a pensar en cómo debía ser mi vida, el camino que he seguido siempre es el de la rectitud en todo lo que hago, en todo lo que miro y escucho; ahora duermo sobre unos cartones que encontré en la basura. No tengo nada que agradecerle, entonces, a esa rectitud que me ha traído a la calle, al frío y a la desesperación, que me ha dejado tirado en el suelo sin nada más que mi propia compañía. Me consuela la cerveza que me nubla la vista y ese humo que ralentiza el tiempo. La muerte, aunque llegue a su debido tiempo, habrá tardado más de lo que yo quería.

Si hace mucho, mucho tiempo hubiese tomado otras decisiones, el mundo sería un lugar completamente distinto ahora para mí. Esas líneas rectas que dibujaron mi vida, que extinguieron mi voz, que cerraron mis ojos y me dijeron al oído “sigue así” son las culpables de todo. Si esa voz maldita se hubiese mantenido aparte, en su propio mundo de fantasía, ahora mi vida sería completamente distinta. El precio, quizá, sería el de no saber que la rectitud es el mal camino, pero bien valdría la pena.

Lo recto solamente me ha llevado al destino que vivo. No puedo evitar pensar que un camino curvo hubiese decidido mi porvenir de una forma más coherente, más tranquila y apacible. Ahora ya sólo puedo pensar que esas líneas sin ondulación alguna sólo han hecho que desviarme de mi camino, impedirme decir lo que debían en su momento y, además, organizar mi ficción en un sentido que me ha acabado machacando, alejando de lo que quiero y que, además, nunca he podido mantener.

Dentro de un rato veré amanecer, como todos los días, y me preguntaré por qué a lo más valioso hay que llegar tras dar muchas vueltas alrededor de algo equivocado. Si en la rectitud se encuentran la virtud y la sabiduría, prefiero ser vicioso e ignorante. Espero la demostración de que ser como se debe produce más felicidad.

La conformidad con uno mismo sigue siendo lo mismo que la felicidad, por pasajera que sea. Ya no me hace falta nadie, porque nadie, al fin y al cabo, existe ya para mí. En la calle, en esta esquina oscura y fría en que solamente las sombras se atreven a tocarme, la rectitud ya no existe. Puedo seguir de frente y sin desviarme hasta un futuro cierto que me desuelle, congele o simplemente borre, y la línea recta de mi vida se verá convertida en mi única asesina.

No obstante y quizá por tanta lluvia sobre mis hombros noche tras noche, las líneas rectas han dejado ya de tener sentido. La única manera de llegar al fin del camino que me imagino es destrozando lo habitual y dejando paso al destino. Esperaré aquí sentado, en esta esquina mal calculada, a que una curva inesperada me desentierre de botellas, cartones y desesperación.

Todavía tengo fé, sin embargo, en que llegue el momento que me respalde y me mire fijamente, que me diga que mi vida ha tenido sentido. Cerraré los ojos y olvidaré que nunca existieron líneas rectas o curvas; sólo seré."
Publicar un comentario