sábado, 4 de junio de 2011

EL MURO

La mirada se alza imponente y un muro detiene su camino
justo cuando el aire se enrarece.
Como soles danzando en la locura de una vida antigua,
los recuerdos abren los ojos y emergen
de una memoria sin rumbo, de un letargo estancado,
del fondo más oscuro de todo lo que ya fue olvidado.

Descontrol y sentidos ciegos derrumban la resistencia;
se suceden entonces los pasos que alejan la mirada del muro,
hacen que el tiempo corra más despacio y,
 poco a poco, se aleja la imagen de lo que pudo ser, y sólo pudo.
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