jueves, 26 de noviembre de 2009

MMMM...

Yo creo, según lo que observo y lo que pienso, que hay una forma de ver la vida muy mayoritaria en que se mira el mundo "desde fuera" o "hacia afuera". Con esto quiero decir que estas personas ven el mundo de una forma muy rígida, como si todo lo importante es lo que se ve, se oye, se prueba o se hace. Sería algo así como ver un mundo muy material.

Otras personas se dedican más, al contrario, a meditar profundamente sobre su mundo interior; a observarse por dentro y analizar cada detalle, cada sensación o sentimiento y cada idea que cruce su mente. Y, si es muy concienzuda, aparecen ideas sobre la consciencia propia de ser, los estados de la mente y cómo todo es percibido y, más importante, quién es verdaderamente quien tiene consciencia de ello, de su propia existencia al fin y al cabo.

Yo tiendo a darle millones de vueltas a las cosas, es algo que no puedo evitar casi nunca, así que me pregunto lo fácil que podría llegar a ser perderse en uno mismo si las preguntas no fuesen las adecuadas. Creo que una persona puede llegar a convencerse fácilmente (si el empeño es verdadero e incondicional, sea voluntario o no) de que vive en una realidad totalmente distinta a la de los demás. No quiero decir que uno pueda provocarse una enfermedad mental en un pis pas, sino que la naturaleza de la locura, en ese sentido, me intriga muchísimo.

Al fin y al cabo, una persona "loca" viviría de lamisma forma que yo, en cuanto a la condición de seres humanos, pero experimentaría una realidad completamente distinta. Puedo imaginar perfectamente una distorsión en la que unomismo oiga voces en su cabeza; el caso no es que estén ahí o no, sino que esta persona las oye. Para esta, son lo más real del mundo. Es posible que con un poco de estrés de más y una mala racha, uno llegue a sufrir casos parecidos a esto de las voces.

Esto lleva a muchas preguntas sobre qué esla realidad, de qué se compone todo, qué es el todo, si todo es uno... Si uno se dedica a mirar sólo hacia adentro, intentando resolver problemas sólo hacia sí mismo, es posible que acabe perdido entre tantas dudas sobre todo que la realidad, la que ve físicamente en su día a día, le parezca insulsa y sin sentido. Creo que, para quien se encuentre en algún caso similar (somos tantos, que alguien habrá), el acto de ver reflejado todo ese mundo interior de preguntas en hechos del mundo real —natural, sobre todo— es un gran ejercicio. Y, del mismo modo, lo que ocurre fuera debe tener repercusiones en el mundo interior para que éste pueda enriquecerse y seguir creciendo.

Sin la interacción con el mundo, una persona no es nadie ni nada. Si se intenta responder de la forma más armoniosa, puede que entonces las respuestas fluyan solas.
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