jueves, 15 de octubre de 2015

LA FOTOGRAFÍA

"La belleza es fácil de capturar, sobre todo a través del objetivo de una cámara. Es todo tan simple como encontrar por pura casualidad aquello que no se esperaba, oculto entre las sombras que, en el preciso instante, derivan en luces colocadas en el lugar más perfecto. Es tan simple y tan asombroso encontrar ese segundo concreto en que toda la existencia parece cobrar un sentido único e indivisible, nada relacionado con el discurrir del día monótono, que sobrecoge inmovilizar la esencia de una creación tan compleja con una simple imagen. Es fácil, en contra de lo que parezca, retratar la belleza inmóvil, parsimoniosa y casi estancada, sumida en un tiempo inexistente en que se resumen pasado, futuro o presente... 

Pero todo tiene su lado oculto. Esa simpleza de movimiento que encierra lo bello para poder contemplarlo siempre, una y otra vez hasta el delirio, es en efecto fácil de admirar. Pero si hay algo así de sencillo, obligatoriamente se encuentra con la contrapartida de otro aspecto extremadamente complicado en su mera existencia. Y eso, al menos en lo que toca a la belleza, no va más allá de todo aquello que fue necesario anteriormente para dar lugar a esa expresión de lo valioso de esta realidad. La belleza, mientras fácil de captar y mucho más aún de vivir, es un bien tan preciado que poco en este mundo es capaz de retenerlo, de protegerlo del paso de un tiempo despiadado que lo envía todo al recuerdo sin el menor remordimiento. Y es que conservar esa luz que invita al arte, que no deja pensar si no es en ella, que deshace cualquier noche en rayos de sol al terminar de escribir, no es fácil de mantener. 

Poco en esta vida, muy poco en realidad, es capaz de conseguir que cada minuto no sea otro más sino repetición del anterior. Poco o nada, por decir hasta el extremo, puede evitar que tu fotografía, por años que ya tenga, sea más que una simple imitación burda y sin sentido de lo retratado, de la verdadera expresión inmutable de lo que es bello de por sí. Poco o nada, ahora sí a ciencia cierta, se puede comparar con esa belleza innegable que al otro lado de la cámara fue una vez inmóvil, de esa que cada vez que se cruza por azar en una calle cualquiera, a una hora en la que nada se esperaba, desata los rincones ocultos de la más bella imaginación."
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