martes, 11 de septiembre de 2012

EXCARCELADO

"Estoy empezando a ver estos muros transparentes con un brillo distinto. Acostumbrado a la imposibilidad de salir, se convirtieron en una cárcel de un cristal impenetrable; ningún sonido podía traspasarla y, a pesar de tenerme como espectador del mundo, la jaula era ignorada por todo aquél que pasaba por delante. Empequeñecido y bloqueado, aquel mundo interior se convirtió en una niebla asfixiante que lo inundó todo.

Sin embargo, estos muros tan fríos se pueden dejar atrás. He salido varias veces a pasear por ese mundo que tanto he deseado en silencio; no tengo claro aún el mecanismo, pero puedo hacerlo. De estas idas y venidas he aprendido que aquí, donde vengo cada cierto tiempo, es donde en esas ocasiones conviene estar. He visto afuera sangre y dolor, y miles de razones para no querer volver; he visto que no se entiende nada, que los ojos, por mucho que miren, no alcanzan a ver lo importante. He aprendido que el silencio es algo que tanto hay que apreciar cuando solamente se escuchan palabras huecas. He visto lo oscuro de la noche y el derrame de desidia, de no saber, de la ansiedad por la nada, de lágrimas por tener claro que no es el lugar, como no lo ha sido nunca; por querer encerrar el tiempo en cristal.

He aprendido, en definitiva, que nadie comprende nada o yo no lo puedo entender. He dejado la piel por el camino porque, al fin y al cabo, sé que voy a volver. Pero todo lo importante se quedará siempre aquí a salvo en mi cárcel... mi casa de cristal."
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