martes, 8 de diciembre de 2015

DEJARÉ

"Quizá tan de cerca sea difícil. Y puede que, además, sea muy complicado de entender, pero la distancia es tan importante como limita la acción a corto plazo. Más de lejos sería distinto, con más aire entre estos dos mundos, con más gente entre los dos. Tampoco la música ayuda, con notas que se filtran lentamente; compases perdidos entre silencios no intencionados; canal nuevo y diferente de comunicación que dispara los rincones más escondidos de esta imaginación dormida.

Quizá tan de cerca sea más fácil, tan seguro por apreciar la belleza que rodea en un instante en que ser valiente no es sólo cuestión de suerte. Este disfraz atrapa como una camisa de fuerza y, al final, deshacerse de los ecos de un pasado que es más interior que temporal resulta de lo más imposible de la noche. Ser valiente no es sólo cuestión de verte.

A veces, y sólo a veces, me encuentro distinto en unas telas que no son mías, en una piel que responde de otra forma a la acostumbrada en una función que, siendo la misma, acaba en diferentes resultados. Un destino elegido, uno perdido, uno deseado que queda sumido en las perlas brillantes de lo oscuro del olvido. Que termine esta función, que termine y se ahogue esta canción en un silencio que acabe solamente cuando uno y uno no sean dos.

Dejaremos de lado tantos asuntos delicados que todo se hundirá en un futuro infructuoso que nunca habrá acabado de llegar, que se perderá en un discurrir disperso de sonidos alejados de una realidad indiferente a todo. A todo, a todo menos al sonido que, sin desearlo y sin esperar nada, rodea a todos los presente e impregna el aire se sensaciones caducas y, alguna que otra, olvidadas de la mano de dios, de un dios interno y común que nos toca por igual.

Dejaremos tanto de lado que apenas nos reconoceremos, a pesar de haber soñado los dos en una misma canción, durante al menos dos minutos. Dejaremos lo que ha estado en boca de los dos, en miradas perdidas y soplos de la inspiración que provocan unos ojos en concreto. Dejaremos la consciencia de los dos para sumirnos en la resaca de los días pasados, de las noches que no han existido y en las que caímos rendidos a los pies de una cama que, ni tuya ni mía, ni tan sólo de los dos, ignora un presente de noches pérdidas en la barra del bar, viendo de cerca a quien nunca se acercará más de lo imaginado. Y aquí, apoyado en una madera impregnada de tristezas  de copas derramadas en lágrimas perdidas dejaré que la distancia sea incluso más corta y que la noche acabe."
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