domingo, 4 de enero de 2015

UN AÑO MÁS

Este último año de 2014 he tenido el blog algo descuidado; hay meses en que no he publicado absolutamente nada, pero no ha sido por falta de ganas, sino por falta de tiempo, a pesar de que he intentado encontrar el momento para escribir ciertas cosas, que aquí han quedado. En fotografía tampoco es que haya mucho, que digamos, pero si escribir es complicado sin tiempo (y normalmente necesito más o menos media hora para hacer un texto corto de los que acostumbro), ir a hacer fotos al campo o donde sea se convierte en algo que hay que planear muy bien.

La razón de toda esta falta de tiempo es la cantidad de cosas en que me he metido este año pasado, casi desde enero. Por una parte, no he dejado de traducir (espero que pronto pueda dejar en el blog enlaces a los libros ya acabados). Y esta actividad de cambiar palabritas me ha llevado a otro proyecto: participar en el rodaje y de un documental. Pronto será el estreno y promete ser algo bastante especial. La película trata sobre Joan Castejón, un gran pintor y escultor, a mi juicio, que también ha ilustrado uno de los libros que he traducido. Hacer cosas siempre nos lleva a hacer más cosas... Y se me olvidaba que también he publicado un par de artículos en una revista nueva, qué memoria.

Me pareció una gran coincidencia llegar a conocer a este artista precisamente en 2014. La razón, que a principios de año (en enero justamente) decidí que era hora de aprender a dibujar. Me apetecía. El caso es que un día me compré unos lápices de distintos calibres (¿se dirá así?) y empezar a probar sin más. Tengo que decir que siempre he sido un poco inútil para el dibujo o la pintura, un maestro del colegio se encargó bien de que me quedara claro en cierto momento... Y, bueno, probando y probando, y pensando en lo que quería conseguir y en cómo hacerlo desde mi falta de conocimientos, llegué a esto:



Esta cara fue apenas el tercer dibujo que hice, y el primero en el que estuve más de una hora dándole al lápiz; quince, fueron concretamente las horas que rondaron hasta que acabé. No es que sea perfecto, pero me sorprendió haber dibujado algo así, yo que siempre he estado "frustrado" porque mi imaginación tiene poco de visual, veo más conceptos que formas, por así decir.

Fue una gran satisfacción porque, si bien siempre me ha dado envidia (sana) la gente que dibuja bien, además recuperaba un recuerdo de cuando era un niño. Mi abuelo pintaba unos cuadros que siempre me han encantado, y ninguno de sus nietos heredamos esa habilidad. Yo le pedí que me enseñara a hacer tallas de madera, también preciosas las que hizo, desde mesas a juegos de ajedrez o rostros, pero la pintura se quedó pendiente. Después de unos veinte años, quizá más, he conseguido algo que quería desde pequeño, y además sin entender cómo, así, de repente...

Pero esto me ha llevado a pensar de una forma que no había hecho hasta ahora, y es en la manera de hacer las cosas y la capacidad que tiene el ser humano de aprender, en lo que hace falta y, en definitiva, en la actitud. Y es que creo, ahora, que aprender es actitud, y que todos somos prácticamente iguales cuando nacemos (con muchas excepciones, claro), y por ello disponemos de las mismas capacidades, groso modo. Entonces, lo que hace que una persona sea capaz de desarrollar unos conocimientos o de simplemente adquirirlos ya no es el hardware con el que viene, sino la forma de utilizarlo. Como he dicho, tengo una mente más conceptual que visual, por lo que tengo más facilidad para aprender conceptos que recordar formas, por ejemplo; me quedo con la historia de la película, no con la escenografía, la fotografía o la banda sonora. Así, una persona que entienda muy bien lo gráfico, verá más fácil aprender las cosas con dibujos, con esquemas y con la información bien estructurada, quizá. 

En resumen, cada uno tiene una mente y, mucho más importante, una forma de ver las cosas. Lo que hay que hacer (en cuanto a los maestros) es explicar los conocimientos de acuerdo a quien los vaya a recibir; en cuanto a uno mismo, hay que encontrar la forma en que más rápido y con más calidad se pueda aprender algo. Y esto, al fin y al cabo, pasa por la actitud que se tenga, por pensar que todos somos iguales y si alguien puede hacer algo, yo también; sólo hay que buscar la manera y no pensar antes de tiempo que no se puede hacer. El NO es una palabra muy peligrosa. Para subir una escalera hay que ir escalón a escalón, no se puede de un salto, todo es averiguar cómo se sube un escalón.

Con esta forma de pensar, intenté enseñar a dibujar a algunas niñas del cole donde trabajo (los niños pasaban del tema), y una de las que decía que no sabía dibujar, de repente dejó de decirlo e hizo esto, copiando otro dibujo mío:


Yo no toqué el dibujo, aunque claro que le dí consejos que yo creía adecuados. La niña, de diez años, acabó sintiéndose rara porque cuando le decían que dibujaba muy bien, le parecía que no era a ella, que no había dibujado nunca algo así. Cambió la actitud y, de no dibujar por pensar que no sabía, empezó a probar lápices, intentó hacer cosas con carboncillo, difuminos, colores... Cambió un "no" por un "me da igual y voy a probar".


En fin, solamente quería hacer un poco de balance sobre el 2014, ya que la actividad por aquí... Pero he estado haciendo cosas, y muchas. Y este año espero que la cosa vaya a más y que se materialicen otros proyectos que llevo detrás: que se editen las traducciones, hacer un videojuego, diseñar aplicaciones para móviles, grabar un disco y aprender a tocar la flauta travesera. Veremos lo que puedo acabar de ahí, que cuando me paro a pensar, poco no es.

Feliz año y que el 2015 sea especial, por el motivo que sea... Y gracias a quienes seguís pasando por aquí de vez en cuando después de siete años ya, que se dice pronto.
 
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