Esta tarde estaba leyendo sobre el arcoíris lunar, cosa que no sabía que existiera, aunque tiene toda la lógica del arcoíris normal, al fin y al cabo es agua que refracta la luz que le llega... El caso es que esto es lo que se vEía hace un rato desde mi casa (gracias a Alberto por avisarme):
sábado, 23 de marzo de 2013
miércoles, 13 de marzo de 2013
LO QUE NO DIJE
"Todas las gotas de la barra de este bar se erizan y, nerviosas, se mueven de un lado a otro por la excitación. Las luces anaranjadas se oscurecen alrededor, pero mantienen su brillo justo delante de mí. La música y todo el ruido de la gente que nos rodea se atenúan y se ligan en el hilo sonoro del momento. La realidad se entremezcla y los colores de cada objeto quedan difuminados en una fotografía, inmóviles, encerrados en la quietud del tiempo. En el centro de todo, como única realidad que veo, que vivo: tú.
Yo, que he olvidado ya los nervios, el no decir y el adorar, sólo sé que soy feliz en este instante por estar aquí, por el hecho de ver la imagen proyectada de un anhelo profundo que hace que todo cobre una vida interior única y brillante. De repente, y por el solo marrón profundo de unos ojos, realidades interiores, pasadas, paralelas, enterradas, pero inolvidables despiertan de nuevo al brillo del recuerdo y al calor de las palabras. Me sorprende esta luz repentina, esta visión de paisajes nuevos y despejados. Satisfecho, todo está bien por dentro, abro los ojos y me dedico solamente al exterior.
Aunque la realidad ríe, baila y cambia, la mía ahora se reduce a ti, al único sonido del movimiento de tus palabras. Y, ¿qué quieres que diga mi silencio? Por decir, te diría mundos, le daría un sentido nuevo a todo; por sentir, inundaría de luz el rincón más oscuro de tus sueños. Pero quizá no sea hoy el momento adecuado y tenga que convertir los centímetros que nos separan, los que ignora tu mano en mi antebrazo, en un abismo inmenso en el que se pierdan mis mensajes y solamente quede al despedirnos el recuerdo de tu mirada. Espero que leas en mis gestos lo que no te digo porque no debo, porque ni siquiera estás, en realidad. Me conformaré con la sorpresa de verte aparecer cada vez que, por alguna razón que se me escapa, te siento.
Pero si hoy por decir fuese, te contaría quizá de los colores, de la viveza, de la intensidad... de la fuerza inesperada del calor de tu recuerdo."
miércoles, 20 de febrero de 2013
INVIERNO
"Llegó el viento frío y el mundo se congeló. Con la tenue luz difuminada del invierno, el hielo pobló la tierra y absolutamente todo quedó convertido en un cristal helado. Los pocos brillos que traspasaban las nubes llegaban moribundos y se deshacían en reflejos al tocar el suelo. La vida alrededor había desaparecido, sepultada bajo la quietud del silencio y el frío del olvido. La muerte, una vez más, llenó cada rincón y todas las ciudades de la fina pero inevitable escarcha que adormece la luz de los pensamientos.
El único habitante del mundo desesperó al ver el temible letargo del tiempo que acontecía. La llegada de la nada, del no ser, del nadie más. Enloquecido por la perspectiva de soledad, acarició cada palmo de suelo en un intento inútil y ansioso de evitar la muerte de su hogar último y único. Con ojos desorbitados y una expresión de terror, el alma se contrajo y cerró los ojos. Todo había vuelto a desaparecer. Una vez más, nada en su mundo existía ya. Estaba sola.
En un impulso de ira, de frustración y rabia ante la situación repetida, el habitante de la vida renegó de la existencia de todo excepto de él mismo. Con decisión, comenzó a mirar hacia adentro; si el mundo era ahora la soledad de un cristal precioso pero inservible, haría que lo que él llevaba dentro se incendiase con el brillo de mil soles, que creciesen en su interior las selvas más frondosas, los cielos más dorados, las ciudades más majestuosas y un sinfín de vida, de vida que vibrase de verdad. Haría que todas las realidades de la imaginación conviviesen al mismo tiempo y se mezclasen todos los sentimientos posibles en uno solo, que la belleza del mundo exterior fuese un simple reflejo de lo que llevaba dentro.
Y, poco a poco, llegó la primavera. El mundo exterior deshizo los hielos del letargo y el tiempo volvió en sí; volvió la luz, el aire, la vida, el color. El alma abrió los ojos y vio entonces su realidad devuelta. Había pasado un invierno de desolación, muerte y ansias; ahora despertaba a un mundo renovado. En ese instante fue consciente: la muerte del invierno volvería a aparecer de modo inevitable. Sin embargo, la recibiría cambiada, sabiendo que cuando todo muere, es el momento de esperar que florezca otro mundo en algún rincón oscuro de lo más interior."
sábado, 16 de febrero de 2013
TE PUEDO ESCRIBIR
"Ahora te puedo escribir. Siempre es en los mismos momentos cuando imagino tu nombre. Siempre, aunque no llegues, imaginaré los recuerdos que nunca hemos tenido y los iluminaré de ti, de tu esencia, de tu no existir. Inventaré tu nombre una vez más hasta que pueda ver por fin tu piel reflejada en él. Y tu voz... esa voz que nunca ha sonado, tan dulce, tan tranquilizadora... Pero es que ahora puedo escribirte.
No estaré en ninguno de tus pensamientos. Bueno o malo, todo lo que viene, se va; y lo que no, se pierde en el viento. Tu mirada, de alcance tan lejano, traspasará mis huesos y mi carne y quedará el vergel disfrazado de desierto. Hoy te puedo escribir y deshacer el millar de escenas, el tacto, los colores, el té, las velas... y todo esfumarse en los humos de este incienso.
Hoy te puedo decir, y esto no es algo nuevo, sobre la profundidad de tus ojos, sobre el mar de pensamientos que navegan sin opción por el recuerdo inalcanzado de las líneas de tu pelo. Y, sí, hoy te puedo decir, pero no seré sincero porque no escucharás mi voz y todo esto te parecerá un lamento de quien no vale la pena, de quien no sabe iniciar o seguir un juego. Pero yo seguiré detrás, perdido en un mundo que no es para uno sólo, que se ilumina y se oscurece con el "es por ti" y el "no te quiero", que se inventa realidades en que no ser es lo mejor posible y en que sin ese ser mismo se hunde todo sin remedio.
Hoy te puedo escribir y serías perfecta: reflejada en un papel con mis palabras, con mis letras, una a una encadenadas en las curvas de tu pecho y tus caderas. Y si hoy te dijera... te desharía. Te desharía como deshago las caricias que no salen de mis manos, como el aire al respirar, como una mirada perdida; te desharía, en definitiva, como quien desmenuza entre sus manos una vida que, por desafortunada, no podría ni intentar soñar.
Hoy, que te escribo, quiero decirte que te quiero y que lo olvides todo por incierto; quiero decirte, pensando en el marrón de tus ojos y en la sonrisa que no interpreto, que esperaré (o no) en un mundo incierto, en un no despertar.
Hoy, que te escribo por no poder evitarlo, quiero que sepas que has tenido la suerte de ser lo más grande, la luna de más brillo, la mirada más intensa y el tacto más suave. Hoy quiero que sepas que te espero y te olvido, que no olvido lo que dejas, que algún día, por desgracia, olvidaré lo que te escribo."
jueves, 7 de febrero de 2013
MI MUNDO DE CRISTAL
"Sentado en la terraza de un bar, como tantas veces, miro la calle y veo cómo todo se transfoma. Los adoquines y el asfalto cambian, y también los edificios, y todo queda convertido en un paisaje de cristal. La luna, todavía despertando su brillo, imprime reflejos de colores por todas partes, se esparce y pinta el ambiente y difumina el aire. Me rodean un millar de puntos irisados que se mueven al son de las luces de la calle y yo simplemente observo la escena.
La gente, al pasar caminando distraída, deja una estela borrosa tras de sí y esta persigue a su dueño como un pasado que no acaba de dejar de existir. Se mueven lentamente, como si el mundo a mi alrededor pareciese girar más lento, con un tempo cadencioso. Yo, inadvertido obsevador, veo como unas personas se acercan a otras, se encuentran. Veo los gestos claros como palabras: ojos que se esquivan, bocas que dicen más de lo que quieren y manos que no saben dónde ir. Veo mil historias al momento, historias de amor que no ocurrieron, de batallas internas e infiernos desatados; y veo la belleza de todo: de lo auténtico, de la calma, de la ira, de lo oscuro y de lo sagrado. Lo veo todo con la claridad de mi propio mundo, con la transparencia del cristal más limpio.
Alguien abre la puerta de la cafetería y la música del interior escapa. Al salir, da un nuevo aroma al mundo y éste parece responder. Cada gesto, cada movimiento, se descubre siguiendo el ritmo y el sentimiento de la serie de notas, de instrumentos que inundan los oídos y que se mezclan con los reflejos de la luz, con los miles de colores; y la realidad se vuelve mía.
A lo lejos, distingo una figura que se acerca. Paso a paso por la larga avenida de cristal, los edificios vuelven a su estado natural y retoman la opacidad de sus fachadas. Bajo los pies de quien se aproxima, aparecen de nuevo los desgastados adoquines. Cuando me llega el olor de su perfume, cuando ya se encuentra frente a mí, pronuncia unas palabras y mi mundo propio se desvanece y vuelve a esconderse en mi mirada.
Teniéndola frente a mí, no tengo ya que imaginar una vida mucho más allá."
MILES DE VELAS
"Sólo perderme en tus labios, en mis palabras, que son lo que tiene sentido; y en tus ojos, en su color, en la calidez del tiempo en ellos, en el dulce esfumarse de unos pocos sentimientos. Sólo estar aquí, a tu lado, con la vista perdida en un alguien muy concreto. Y la música al sonar... Sólo quiero miles de velas, que se pueden apagar... pero que su llama alimente esta noche mi mirada. Al otro lado, y como no puede ser de otra forma, solamente tu figura."
lunes, 4 de febrero de 2013
MÁS RUINAS
Ayer publiqué una foto de una serie que hice en unas ruinas (o una cuadra venida abajo). Hay una que me parece que me puede quedar muy bien, pero el ordenador no tira. Tanto retoquecito...
Algunas más:
domingo, 3 de febrero de 2013
sábado, 2 de febrero de 2013
CIDUAD DE CRISTAL
"Una vez dicho todo desde dentro, las palabras parecen perderse en el aire, que sonríe y se aleja en viento. Y ahora, ¿qué? Cuando llega el vacío y la verdad se manifiesta, la tentación de volver al encierro se incrementa. Pero no, hoy no quiero. Prefiero convertir en cristal el mundo, toda la ciudad, y que mi cárcel sea el reflejo de lo que siento. Así, con toda mi vida transparente, temo que a partir de ese momento, cualquier palabra que pronuncie pueda romper la belleza de mi miedo. El solo roce de un sentimiento mal colocado, y todo hecho añicos, todo reflejos destrozados, todo ilusiones por el suelo.
Por este miedo de querer más, de decirte más y de que no entiendas, que no compartas, que no quieras o que vuelvas a volarte en vientos, lo que no digo se va quedando a cobijo en mi cabeza. Lo que no digo... pero sabes lo importante, más allá solamente me queda construirte un mundo nuevo día a día, noche a noche, piel a piel, sueño a sueño. Pero no es el momento o, aunque no me guste, no soy yo el correcto. Guardaré las palabras que iluminarían toda esta ciudad de cristal, que la dejarían no devastada y rota, sino repleta de miles de reflejos de colores para pintar las noches más oscuras... para deshacer la noche.
Pero no, no sé ya si vivo en mis fantasías o no me entero de este juego. No se me da bien fingir que siento algo, como tampoco que no te siento; no se me da bien perseguir como hace el cazador y continuar luego con el cuento. No puedo haber abierto la boca y ahora quedarme sin atisbo de esperanza; no puedo volver a callarme a pesar de que lo intento. Y, si mis palabras resultasen pocas, es ya por no molestar o por no haber visto el interés que tengo, devuelto. Pero, lo repito, nunca se me ha dado bien este juego.
Te diré en silencio, te buscará mi mirada sin verte; seguiré sintiendo lo mismo hasta que la tinta del bolígrafo haya llenado mis cuadernos y, por fin, se seque."
jueves, 31 de enero de 2013
ALGÚN DÍA VOLVERÉ
"Algún día volveré. Volveré a estas calles agrietadas, a estas luces de tristeza y de cemento. Volveré como quien regresa a casa tras un largo viaje de kilómetros de vidas inventadas. Volveré cuando acabe el tiempo, pero encendido en llamas que lo abrasen todo, que reduzcan la ciudad a sus cenizas. Volveré con un mundo libre, con un brillo incombustible de la luz que falta al mundo, de la luz de la belleza, de la luz más pura... con la luz del pensamiento."
miércoles, 30 de enero de 2013
OJOS DORADOS
"La muerte del alma llegó por sorpresa. Sin ser esperada, abrió hueco en la cabeza y como un aceite espeso, extraño, viscoso, impregnó de lentitud de movimiento las ideas. El mundo alrededor de los ojos dorados se hizo tenue, oscuro, pesado, desconocido y falto de interés. El recuerdo de la rutina de aparente armonía se esfumó en el aire y todo se contrajo.
Los ojos brillantes decidieron sumergirse y dejar de un lado lo vivido, ignorarlo todo y que se enterrase en el pasado. Así, la esencia de perder el miedo, de olvidar del olor, y los humos de la inconsciencia llegaron para quedarse; llegaron como un tornado.
Giró la vida y giró la muerte, y del vibrante remolino emergió la demencia, un estado extraño de hundimiento vulnerable, de desazón y falta de rumbo, de apertura a los sentimientos más extremos, del reconocer las carencia, de querer morir para que renazca mañana un mundo nuevo.
Los ojos dorados se desbordan. Los ojos brillantes se cierran. La luz de la noche se extingue; se apagaron todas tus velas.
Hoy no habrá lunas fisgonas, ni playas, ni noche, ni caminos nuevos, ni nadie, ni donde. Hoy no habré... ni descubriré tu espalda. No daré un paso contigo, pero echaré en falta ser quien devuelva a esos ojos la luz dorada que avergüenza a la luna llena."
lunes, 28 de enero de 2013
CREATIVIDAD
"Creatividad... la creatividad es una cosa extraña que aparece de repente y que, al poco, se escapa. Se diluye, se esfuma, se pìerde entre ideas nuevas y pensamientos plenos; se vuelve y da la espalda. Se va y se pierde el sueño; se va y no deja nada: ni pinturuas, ni historias, ni música que llene el aire... tan solo un sentimiento, una sensación extraña.
Por eso sé que cuando no haya nada, cuando ella no esté y algo me falte, la creatividad volverá al momento, como venida de otro mundo, como el alma de tu carne. Y hoy, que no existe nadie, que no escribo ni hago nada, sé que no me ha dejado, sino que me ha abandonado un rato para perderse en lo prohibido de mis sueños y de tu cama. Jamás faltará en mí, ni aunque sea un sólo día; jamás faltará mi mientras seas tú parte de mi parte creativa.
miércoles, 23 de enero de 2013
EL LEGADO DE SHUR-KAN
"Mi tiempo se agota.
Ahora que veo acercarse el fin de mis días, no puedo eludir la
urgente necesidad de dejar escritos todos mis conocimientos, tanto
aquellos que he procurado compartir e inculcar a toda mi gente de
forma expresa, como los que, en el principio del todo, prometí no
revelar. A pesar de la prohibición de hacer conocidos la naturaleza
y el objeto de lo que me fue entregado, temo que, si nadie hereda mis
recuerdos, el futuro de nuestro pueblo, de los jóvenes Karnae, pueda
caer en el desastre y la extinción prematura. Con el corazón
hundido en pesar, he de traicionar a quien nunca traicionaría, a la
tierra, a los bosques, al fuego... a nuestro padre, a Karn. Sus
confesiones deben sobrevivir y perdurar en el tiempo hasta que un
destinatario adecuado nazca en este mundo. He aquí el resumen de la
vida oculta de los Karnae; tan desconocida, que solamente yo poseo
toda la verdad.
Cuando todavía vivíamos
en las tinieblas del pensamiento y el mundo era hostil e
incomprensible, ningún pueblo habitaba sobre la faz de Karel.
Únicamente había individuos repartidos en pequeñas familias,
distanciadas unas de otras. La naturaleza reinaba en todas partes. El
hombre, como diría hoy, no existía, pues no era distinto de
cualquier otro animal: salvaje, instintivo, libre. La capacidad del
pensamiento no era algo que poseyéramos. Recuerdo las noches oscuras
en la soledad de esta misma cueva en la que hoy me siento a escribir.
Encontrarme con alguien desconocido siempre era una situación tensa,
de desconfianza, recelo y curiosidad. Dependíamos de una caza burda,
sin más instrumentos que manos, piernas y dientes; acechábamos y
nos movíamos con sigilo, husmeando. Éramos una bestia más, un
estadio muy primitivo de lo que hoy somos. Y así hubiésemos
continuado, de no ser por lo sucedido una noche cualquiera.
Mientras dormía,
extraños sueños invadieron mi mente. Imágenes de seres increíbles
atenazaron mis nervios y el paisaje que veía, pues siempre soñaba
sobre lo que conocía, empezó a cambiar. Me encontré de repente en
una tierra seca, desierta, ausente de vegetación o animal alguno.
Era desconocida para mí, pero yo tenía la sensación de que, sin
embargo, estaba en casa. Ríos de fuego quebraban el suelo y
desprendían columnas de vapores verdosos y amarillos. La tierra,
rojiza y negra, era un manto de roca estéril y ardiente. El cielo,
negro por un velo de nubes venenosas e insondables, ocultaba las
luces de los astros.
Absorto en la visión
fantástica y descomunal de un mundo latente naciendo del fuego, mi
mente giraba a tal velocidad que creí que moriría de locura, de
agonía, de tensión. Fue entonces cuando una voz poderosa como el
universo hizo vibrar el aire y su sonido me llegó, ultraterreno,
impactando en mí. Era la voz de Karn, como supe con sus primeras
palabras. Aun hoy, no sé si su voz fue real o si habló dentro de mi
mente, una mente por desarrollar, primitiva, sumida en la oscuridad
de su propio nacimiento. No reproduciré las palabras exactas de Karn
por respeto, pero tengo la osadía de cometer esta traición, aquí
reflejo su mensaje.
Yo, un hombre incapaz de
la razón, como todos entonces, no comprendía lenguaje alguno que no
fuese el intuitivo de los gestos. Sin embargo, entendía
perfectamente lo que aquella voz me contaba. Me habló de todo lo que
luego se ha convertido en las tradiciones Karnae. Era Karn, el ser
primero del universo, era el Universo en sí. Me narró el principio
de sus días como gigante de piedra, mucho antes de la creación del
tiempo. No sé si fueron su voz o las imágenes que se proyectaban en
mi mente, pero vi al gigante en toda su extensión, enorme,
inacabable, infinito... Me contó el final de su existencia
únicamente, como todo Karnae sabe. Me describió la guerra última
de la saga de los gigantes, cada uno de los cuales tenía el tamaño
de un universo entero, batalla que dio como resultado la muerte de su
raza. En explosiones tremendas, inconcebibles, los gigantes se
destrozaron entre sí en el fragor de la lucha; quedaron
desintegrados y llenaron todos los rincones de los universos con sus
fragmentos muertos y estériles. De aquella última batalla, nada
debía quedar. Era el fin que llevaría al principio.
Como es bien conocido,
Karel permaneció flotando, aislado en mitad de la nada. Se trataba
del corazón rocoso de Karn, que quedó como semilla latente para un
futuro resurgir del gigante. Bajo unas circunstancias especiales,
Karn volvería definitivamente para continuar con el discurrir del
tiempo y la existencia. En ese nuevo nacimiento, los Karnae tendremos
nuestro lugar como parte del todo y esencia de la creación, como
fuente de la vida que, con los eones, dará nacimiento al nuevo Karn,
Sin embargo, aquellas
visiones e imágenes sobrecogedoras llegaron acompañadas de otras
bien distintas. Ahora que ya conocía el origen del mundo y su
necesario discurrir, Karn me mostró algo muy diferente. La
superficie de Karel estaba plagada de gigantes del tamaño de
inmensas montañas que formaban una legión de furia y descontrol,
una tormenta de roca, de destrucción que arrasaba el planeta y
desgarraba sus entrañas, matando la incipiente vida que debía
regresar al corazón del gigante universal. Venas incandescendes de
piedra fundida iluminaban la pétrea piel de los destructores. A cada
paso, abrían simas abismales en la corteza del centro de Karn, en
nuestro hogar. Solamente encontraban oposición en unos seres de
aire, de agua y de gases, los Gau, que combatían a estos enormes
Kartun, pues así los llamó Karn, e intentaban proteger Karel.
Tanto los Gau como los
Kartun habían nacido de las extrañas del planeta mismo. Los
gigantes, como respuesta a un problema que impedía el libre
desarrollo de Karel para devenir el gran Karn, una fuerza oscura y
desconocida que no deseaba su regreso. No obstante, la vida y sus
cauces naturales no pueden ser detenidos. De una forma u otra, ese
ímpetu, esa energía creadora tiene que desarrollarse, bien para
construir, bien para la destrucción. Los Kartun surgirán de la
presión por evitar el cambio de Karel y, en su ciega llama de ira,
arrasarán cuanto encuentren a su paso hasta que solamente una nueva
muerte pueda devolver la vida al corazón del gigante.
Los Gau, por su parte,
seres vaporosos que cubren el cielo, intentarán evitar que los
giagntes devuelvan al mundo a un estadio anterior. Nacidos como
salvaguarda de los últimos suspiros de Karel, su único cometido
consistirá en acabar con los Kartun y conservar lo que quede
intacto. Lucharán hasta la extinción de los unos o de los otros, y
del resultado de su gran batalla se decidirá el camino que Karel
tomará: o la muerte precipitada bajo la furia de la roca, o la
incertidumbre de la continuidad tras una catástrofe semejante. En
cualquiera de las dos posibilidades para el futuro de Karel,
solamente puedo sentir temor, pues se acerca un gran final, ya sea en
forma de cambio o de destrucción.
Nunca he transmitido esta
parte incierta y catastrófica del mensaje a nadie, como fue deseo de
Karn. Después de la revelación, los Karnae nos identificamos como
tales. Por influencia de la energía universal de nuestro creador,
nuestra especie fue elegida para adquirir conocimiento y capacidades
superiores. Nadie recuerda nada de su propio principio, pues
solamente yo, Shur-kan, brujo primero de los Karnae, vivo de entre
los primeros seres inteligentes.
Como he dicho, nadie
conoce esta historia. Durante mis largos años, no ha habido día en
que no meditase sobre la visión y siempre llegaba al pensamiento de
que la incertidumbre de ese final... Soy impreciso, pero ya he
revelado suficiente. Algún día llegará alguien adecuado, alguien
capaz de ser un verdadero Karnae, de comprender su propia naturaleza.
Entonces aparecerá la marca de Karn y sabrá de su destino. Hasta
que ese día llegue, este escrito permanecerá aquí en la cueva. He
grabado las paredes con conjuros, de modo que únicamente un
verdadero Karnae sea capaz de recibir mi mensaje. Espero que
entonces, cuando el mundo esté preparado para decidir su propio
devenir, el elegido Karnae sabrá llevar a su pueblo a un estadio
superior. Confío en ello porque, de lo contrario, solamente nos
esperará la muerte.
Karn renacerá de sus
restos; quizá los Karnae lleguen a ser testigos. Ojalá sea así...
Que los años de Karel
sean largos y prósperos."
Shur-kan
Brujo Primero de los
Karnae,
legado viviente de Karn.
jueves, 17 de enero de 2013
MÁS
"Cada vez queréis más; la codicia os llena los ojos y quedáis ciegos e imbéciles, poseídos por la más rotunda estupidez. Pero siempre queréis ir más allá aunque piséis cabezas, destrocéis vidas y esparzáis la miseria por todas partes, riendo como psicópatas ante el dolor ajeno que vuestra propia falta de entendimiento provoca. Nunca tendréis bastante, hienas hambrientas de poder, de riqueza y sangre no iporta de quién. No habrá suficiente en esta tierra para saciaros, como no sin la muerte se hacia una enfermedad.
Sois unos incapaces, pero tampoco es solamente culpa vuestra. Desde bien pequeños, el mundo que os ha rodeado, artificial, de plástico, falso y aparente, os engulle y os vacía el seso; os conviete en los zombies señores de la ciudad. Y bien sois eso, si se piensa bien. Altas cunas, sueños de algodón, imágenes falsas y embaucadoras que os susurran que sois la cima del universo. ¿Y me habláis de "cristianos"? No os enseñaron a creer en nada que no alcanzasen vuestra vista o vuestras manos, y así no aprendísteis a creer en lo que se lleva dentro. Aunque quizá no tengáis nada. Solamente más, y más, y más... todo tiene un precio.
Nos habéis perdido en palabras vacías y ojos zafios, en bulas que parecen vómito al salir de vuestras bocas. No puedo decir nada más elegante porque sencillamente siento asco. Os hemos visto por dentro y os seguimos abriendo en canal; vuestras entrañas están sucias, negras, drogadas de ira, falacia y poder. Desde el más alto, al tonto del pueblo que no sabe pensar, solamente vivís para mentir más y más. Nos habéis perdido por idiotas, porque ni siquiera sabéris engañar como es debido. Aunque algo bien habréis hecho para que tanta gente no diga nada más.
A pesar de todo, estoy agradecido de vuestra existencia en mi vida como los carroñeros que sois. Gracias a vosotros, sé de la verdad y de la mentira, de lo necesario y lo trivial, de la rabia y de la paz, de la justicia y de la ley, de todo y del amor. Sé que no sois capaces de entenderlo, así son vuestros actos, pero me habéis ayudado a saber quién es y quién no es como vosotros. "
sábado, 12 de enero de 2013
NO SÉ ESCRIBIR
"A veces comprendo que no sé escribir. Por muchas palabras que junto y revuelvo, que surgen y mueren antes de quedar impresas, por muchas que dicen lo que no quería revelar, hay momentos en que me doy cuenta de que no sé escribir.
No sé escribir porque, si supiese, reharía la historia y te escribiría junto a mí."
domingo, 6 de enero de 2013
TÚ
"Ni tus besos,
ni tu piel,
ni tus ojos...
solamente verte una noche.
Ni un segundo
en tu pelo,
ni las caricias de tu voz.
Tú, tan siempre y tan nunca,
pero siempre
y al fin y al cabo:
sólo tú.
ni tu piel,
ni tus ojos...
solamente verte una noche.
Ni un segundo
en tu pelo,
ni las caricias de tu voz.
Tú, tan siempre y tan nunca,
pero siempre
y al fin y al cabo:
sólo tú.
Y así, de palabra en palabra, juego a inventarme tu destino y a acercarme a él entre nubes de deseos y sentimientos que no sé decir de otra manera. Ni en persona, ni a distancia si no eres solamente tú, si hay alguien aún, porque no quiero dejar salir la luz que llevo dentro cuando te siento cerca, cuando me llegan tus palabras en la distancia, hasta que pueda mirar en tus ojos y verme reflejado en tus pensamientos. Porque me mueve demasiado solamente ver tu sonrisa y querer que, a pesar de todo, seas quien venga y me diga al oído: «Tú»."
martes, 1 de enero de 2013
viernes, 28 de diciembre de 2012
CONFESIONES
"Si tuviera que empezar hoy un año nuevo y distinto, me plantearía qué puede deparar y cómo moldearlo para mí. Ya ha pasado mucho y todo sigue en el lugar que cada hecho ha querido ocupar. Si hoy empezase un año más, decidiría en qué orden poner los días, los minutos, los segundos...
Quizá ahora que me veo inmerso en un mar de luces de colores que bailan en busca de una pareja que no consiguen encontrar, quizá hoy, pueda inventar la ficción de una nueva realidad en que lo que tengo adentro aflore y se abra al mundo. Siempre encerrado, seguro y cautivo en esta cárcel de cristal que convertí en mi refugio privado, nunca dejo que las luces que guardo tras mi mirada rompan esta y todas las noches de la ciudad. Hay un paisaje precioso al cerrar los ojos; lástima solamente poderlo ver yo.
Pero hoy, que la ficción se hace real, que empieza algo nuevo y la noche parece sonreir, me esconderé tras alguna cortina y volarán los mensajes desde mi interior. Conseguiré que todas mis palabras nazcan una a una con el convecimiento de la verdad y la victoria sobre el miedo; con ellas, acariciaré los sueños más suaves y las ilusiones guardadas durante años ya. Miraré a los ojos del destino que me hizo estremecer, que ocupó mis pensamientos al que con tantísima ilusión escribí y al que no pude alcanzar por ni siquiera intentarlo. Sabrá por mis labios que éstos ya no son míos ni me obedecen, que se mueven según dicta el corazón. Por fin, podré eludir la dictadura de la razón y la vergüenza y, así, recordar haber querido ser un delfín tras un velero que nadaba ensimismado, pero obligado al rumbo de la estela que quedó en el mar.
Recordaré una caricia en la nariz y un "Y tú, ¿de dónde has salido?", así como la sonrisa de la mirada que acompañó aquel momento. El hueco de mi memoria reservado para caricias y preocupación, para playas de suave brisa y la calidez de mis manos quedará reflejado en esta nueva noche de ficción y luces de colores.
De una vez por todas, seré yo y solamente yo quien hable y, con la más absoluta sinceridad, mis palabras serán caricias nunca dadas; quizá, ni entendidas. Pero sí, esta es la noche y este es el momento; la decisión se abre camino entre mensajes y, de repente, aparecerás tú.
Feliz ficción de una noche de invierno; feliz ficción que acompaña al corazón en palabras y de la que todavía guardo, de años pasados, un sol dibujado que iluminado muchas de mis historias imaginadas.
Feliz año nuevo; yo he elegido empezar así y sólo es el comienzo. Eres la primera confesión que facilita la felicidad."
domingo, 7 de octubre de 2012
LLEGARÁN
"Hay momentos en que mi cabeza no deja de alzar el vuelo y solamente pienso en dejarme los labios en tu piel, en tener tu sabor para siempre, en despertar sin nadie más, tan sólo contigo y dejar la vista quieta en ti hasta ver que te desperezas a mi lado.
Llegarán."
domingo, 23 de septiembre de 2012
ADIÓS
"Ahora que solamente queda aire, que sólo sonidos desconocidos vuelan entre tú y yo, veo que lo único que es posible es que el tiempo envejezca nuestras fotos, amarillas y cuarteadas por la desilusión de los dos, y las entierre en algún lugar profundo que tú olvidarás y que yo visitaré periódicamente para echar de menos a quien nunca llegó a estar. Por mucho que haya intentado gritar con la vana esperanza de que no hicieses oídos sordos, el ruido de tanta guerra alrededor, de tantas batallas internas, no deja que mi voz llegue a ningún sitio y se pierde en el aire vacío, sin rumbo y sin quien escuche.
Ahora, que nada ni nadie, que solamente queda volver al redil acostumbrado, al olvido tan querido y tan odiado, a ese momento de no saber por no existir nadie más... ahora que todo vuelve a ser como antes, aunque nunca hubiese cambiado, y que el horizonte es de nuevo una línea recta y sólo eso, sin ninguna figura que aparezca aunque sea de forma borrosa, ahora es cuando lo dejo todo a un lado. Frustración, ira, depresión, impotencia... todo queda ahora atrás.
En este momento que se convierte segundo a segundo en el resto de la vida en que no volverás a estar —si bien nunca has estado—, intento sacar fuerzas para odiarte como es debido, para cicatrizar los momentos en que he tenido claro que mi sitio estaba lejos de ti y aún así me he quedado cerca hasta romperme, como quien se queda junto a un fuego abrasador en pleno invierno sabiendo que morirá quemado por no querer regresar al frío de siempre. Y no solamente por no volver, sino porque tú no volvieses. Porque ese invierno cruel también te persigue.
Intenté que todo pasase y que mi estómago fuese más fuerte que nunca para poder digerir lo que mi corazón me pedía, lo que no podía tener, lo que no tocaba, todo por intentar que el frío se alejase un poco de ti. A pesar de estar quemándome la piel entre palabras congeladas, intenté que el fuego que no tengo fuese tuyo, quedarme sin él porque nada así se consigue sin lágrimas. Quería verte sonreír, sencillamente, y olvidar en mi mundo, en el tuyo, que alguna vez no tuviste edad para recibir golpes, que esos golpes dolieron y que el resto de todo aquello es un sofá en el que lloras sola. Intenté ser más que nadie a sabiendas de no poder hacerlo, pero cada esfuerzo vale la pena si hay una pequeña posibilidad de conseguirlo.
Y después de tragar brasas ardiendo para quemarme la garganta y no poder decir lo que a mí me pasaba por dentro, soy el malo, el que nunca ha entendido nada... o quizá haya entendido tantísimo, que me parezca ahora bien lo que diga el destino. No te he querido, no he tenido la ocasión. Sin embargo, me hubiese encantado poder hacerte feliz de cualquier manera con tal de que dejases de llorar y de ver alguna sonrisa aunque furtiva.
Ahora, que todo se ha vuelto a convertir en nada, en humo de un recuerdo quemado, solo me cabe la esperanza de que un día cierres los ojos antes de dormir y, al despertar, el mundo haya florecido para ti y puedas dejar que las lágrimas de felicidad que todo el mundo merece rueden despacito por tus mejillas. Ahora, que desapareceré convertido en un ligero recuerdo al que no quieres ni ver, desearé que no haya días negros y todas las noches se te iluminen con la alegría de la niña que no te dejaron ser.
Ahora... ahora... ahora que repito la despedida, espero que simplemente seas feliz. Te escucharé en unas notas improvisadas cuando tenga la ocasión y notaré que todo ha vuelto atrás cuando las cuerdas resbalen en mis dedos.
Que te vaya bien, que yo te echaré de menos."
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